
Una macrooperación conjunta entre la Guardia Civil, la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera —en estrecha coordinación con agencias internacionales antidroga— se ha saldado con el abordaje en alta mar del remolcador de altura GT Victory y la incautación de 3.361 kilogramos de cocaína. La embarcación, que navegaba bajo pabellón de conveniencia de Panamá, fue interceptada en aguas del Atlántico próximas al archipiélago canario tras semanas operando como un barco fantasma sin señal de posicionamiento en los radares internacionales.
Tensión en el abordaje y huida en alta mar
El asalto en alta mar se produjo tras recibir alertas de inteligencia militar y marítima que advertían del transporte de un alijo de gran escala con destino final hacia Europa o el norte de África. La maniobra de abordaje registró momentos de alta tensión operativa: la tripulación del remolcador desoyó las instrucciones de alto lanzadas por las fuerzas de seguridad, emprendió una fuga e inició maniobras evasivas de extrema peligrosidad en aguas abiertas. La persecución se prolongó hasta que los efectivos del grupo de asalto lograron la neutralización de los motores y el abordaje directo del buque. A pesar de que los informes de inteligencia indicaban la presencia de armamento a bordo y la abierta resistencia de los marineros, la intervención se cerró sin intercambios de disparos ni heridos entre los agentes o los sospechosos.
139 fardos ocultos en el entramado técnico
El registro minucioso de la estructura reveló un botín oculto de 139 fardos de gran tamaño repartidos en las bodegas y compartimentos técnicos. El volumen total incautado sitúa esta operación como una de las mayores aprehensiones de estupefacientes registradas en el entorno atlántico en los últimos años, un corredor logístico clave para el tránsito de droga procedente de Sudamérica hacia el continente europeo mediante la modalidad de buque nodriza.
Cincuenta días en apagón de radar y rumbo simulado
La trazabilidad marítima del GT Victory expone las severas irregularidades operativas de la embarcación. Se trata de un remolcador de 26 metros de eslora y 50 años de antigüedad —construido en Países Bajos en 1976— cuya última escala oficial registrada se produjo el pasado 13 de julio en el puerto de Gibraltar, desde donde declaró un rumbo falso con destino hacia Marruecos. A partir de esa fecha, el barco interrumpió la emisión de su sistema de identificación automática (AIS) durante más de 50 días, llegando incluso a simular coordenadas falsas en aguas del Sudeste Asiático para burlar la monitorización satelital de los servicios de guardacostas.
Cuadro de mando balcánico y marinería asiática
La operación ha dejado un balance de ocho tripulantes detenidos de nacionalidades albanesa y filipina. La combinación de perfiles refleja el modus operandi del crimen organizado trasatlántico: el uso de marinería técnica del sudeste asiático para el gobierno de la nave combinado con la presencia en el puente de mando de integrantes de redes del sudeste de Europa, encargados del control de la carga y de la logística del cargamento.
Traslado a puerto y custodia judicial en la Audiencia Nacional
Tras el aseguramiento de la nave en alta mar, el GT Victory fue escoltado por las patrulleras marítimas y quedó atracado bajo custodia policial en la dársena del puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde los equipos de la policía científica completan la inspección de la estructura. Por su parte, los ocho arrestados han sido trasladados a Gran Canaria para ser puestos a disposición del Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional, órgano judicial competente para tramitar las actuaciones por delitos de narcotráfico internacional e integración en organización criminal cometidos en aguas internacionales.
Investigación abierta sobre la red receptora en tierra
Las actuaciones policiales continúan abiertas y bajo secreto de sumario. Los investigadores centran ahora las pesquisas en reconstruir las maniobras de transferencia en alta mar (ship-to-ship) mediante las cuales el remolcador recibió la cocaína, así como en identificar a los receptores en tierra firme que aguardaban la descarga de la mercancía. No se descartan nuevas detenciones en las próximas horas en el marco de la ramificación terrestre de la red.








