
El Puerto de Santa Cruz de Tenerife acude a la feria ITB de Berlín 2026 con un objetivo claro: consolidar su posición en la cima del mercado de cruceros atlántico, pero con una nueva obsesión por la sostenibilidad y la diferenciación del producto. Mientras el sector a nivel global experimenta un auge sostenido, impulsado por la llegada de nuevos megabuques, la infraestructura canaria busca gestionar el crecimiento limitando los riesgos de saturación. El debate en la feria se centra en cómo las navieras y los puertos pueden equilibrar las crecientes exigencias regulatorias con la evolución hacia segmentos premium y de lujo, alejándose de los productos masivos homogéneos.
La estrategia de Tenerife no pasa solo por la infraestructura física, sino por la reconfiguración digital de sus ventas. Con los portales en línea y plataformas especializadas cobrando un protagonismo creciente, el panel de expertos en Berlín subraya la necesidad de simplificar un producto complejo —que abarca desde camarotes básicos hasta experiencias de alta gama— en formatos digitales comprensibles y de fácil reserva. Para el puerto tinerfeño, el reto radica en combinar la inspiración digital con un asesoramiento sólido que asegure la transparencia y la comparabilidad para unos clientes cada vez más exigentes, garantizando que el crecimiento de pasajeros no comprometa la experiencia de destino.
Los números avalan la presencia de Tenerife en la capital alemana. El balance del ejercicio 2025 cerró con cifras récord: superó los tres millones de pasajeros totales y rebasó las 12 millones de toneladas de mercancías. De esa cifra, el segmento de cruceros experimentó un salto notable, con un incremento del 18,44% respecto al año anterior, alcanzando los 1,1 millones de cruceristas. Este volumen no es casualidad; responde a una estrategia deliberada de posicionar a la isla como puerto base de referencia en el Atlántico, facilitando operaciones de embarque y desembarque que generan un impacto económico directo muy superior al del mero tránsito.
Para la temporada 2025–2026, ocho grandes navieras han elegido Tenerife como puerto base, con un total de diez buques operando de manera regular. En total, estas unidades suman 165 escalas programadas, movilizando a decenas de miles de pasajeros durante la campaña de invierno. La diversificación es la clave: el puerto atiende tanto a gigantes con capacidad para casi 7.000 pasajeros, como el Marella Voyager, como a unidades de gran lujo de menor tamaño, como el La Belle des Oceans. Navieras como MSC Cruceros refuerzan su apuesta con unidades como el MSC Musica y el MSC Fantasia, proyectando la visita de casi cien mil cruceristas solo de esta compañía en 2025.
El éxito de Tenerife como puerto base no se explica sin su robusta conectividad aérea con Europa, que permite a miles de turistas volar a la isla para iniciar sus travesías marítimas. Junto a las operativas regulares, hasta once buques más realizarán operaciones de embarque y desembarque ocasional, incluyendo unidades de lujo como el Silver Dawn o el Le Lapérouse. Esta infraestructura y oferta turística consolidan a Tenerife no solo como un destino, sino como un enclave estratégico vital para la logística turística invernal en Europa.










