
En el muelle, la señal no la dan los discursos sino los plazos. Esta semana, los compradores de combustible en el Puerto de Las Palmas reciben una recomendación poco habitual en un mercado acostumbrado a la agilidad: reservar con al menos diez días de antelación. La disponibilidad es limitada y las primas pueden escalar con rapidez si coinciden demanda elevada y mal tiempo. Hay guerra en Oriente Medio y esto va para largo Ya Península Petroleum lo experimentó el pasado domingo cuando un misil dio de lleno en uno de sus buques, según Reuters.
El centro de abastecimiento canario —pieza clave en las rutas que conectan Europa, África occidental y América— atraviesa un momento de fricción logística. Aunque el precio del VLSFO cayó 12 dólares por tonelada en la última sesión, presionado por tres ofertas en el rango de 490 a 500 dólares por tonelada, el alivio es relativo. La escasez de producto y la previsión de vientos superiores a 25 nudos, con oleaje fuerte, amenazan con suspensiones temporales en fondeaderos exteriores estos primeros días de marzo.
El ajuste en Las Palmas contrasta con la evolución desigual en otros puertos. En Róterdam, el VLSFO subió un dólar por tonelada; en Gibraltar cayó seis. Pero todo esto fue antes que el Pentágono haya iniciado su plan para derribar el régimen de Irán. Durban registró un incremento de cuatro dólares. En el segmento del HSFO, Durban experimentó un salto de 20 dólares por tonelada, mientras Gibraltar y Róterdam corrigieron a la baja. El diferencial importa: abastecerse de HSFO en Canarias puede costar alrededor de 15 dólares más por tonelada que en el Peñón.
Para los armadores que desvían rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza o que ajustan escalas en el Atlántico medio, Las Palmas sigue siendo un punto estratégico. Pero el equilibrio es delicado. El puerto gana atractivo cuando aumentan las desviaciones globales; pierde competitividad si la oferta local se estrecha y los precios superan a los de enclaves vecinos.
En segundo plano, el mercado del crudo añade volatilidad. El contrato ICE Brent para entrega en marzo cotizaba a 71,06 dólares por barril a las 09.00 GMT, tras caer 0,54 dólares en la sesión. Las tensiones en Oriente Medio —con la tercera ronda de conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán prevista en Ginebra— ofrecen soporte al precio. Irán, cuarto productor de la OPEP con unos 3,2 millones de barriles diarios, sigue siendo un factor de riesgo estructural.
El mercado también digiere señales de sobreoferta. El Instituto Americano del Petróleo informó de un aumento de 11,4 millones de barriles en las existencias de crudo de Estados Unidos en la última semana, muy por encima de lo esperado. Un repunte de esa magnitud sugiere demanda más débil y ejerce presión bajista sobre el Brent, a la espera de los datos oficiales de la Administración de Información Energética.
Para Canarias, la ecuación es inmediata. El precio del búnker no depende únicamente del crudo, sino de logística, inventarios y clima. Cuando convergen escasez física y volatilidad financiera, el puerto se convierte en un termómetro adelantado del comercio energético. En un archipiélago donde el transporte marítimo es infraestructura crítica, la pregunta no es si habrá tensión, sino cuánto durará.










