
En Madeira, allí donde los vientos del Atlántico dictan rutas del turismo global, las autoridades portuarias de la Macaronesia han sellado una alianza que va mucho más allá de la simple diplomacia náutica. La celebración de la II Asamblea Extraordinaria de Cruise Atlantic Islands (CAI), en el marco de la prestigiosa Cumbre Europea de CLIA 2026, ha servido para certificar que el corredor atlántico ya no es un conjunto de islas dispersas, sino un bloque económico de primer orden que ha logrado superar la barrera de los 4,7 millones de pasajeros en el último ejercicio.
La cita en Funchal, presidida por Beatriz Calzada —al frente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas y de la propia CAI—, ha contado con la participación activa de los Puertos de Tenerife, consolidando un frente común que integra también a las Azores, Madeira y Cabo Verde. La consigna es clara: en un mercado cada vez más competitivo y globalizado, la supervivencia y el crecimiento dependen de presentarse ante las grandes navieras como un destino único, integrado y, sobre todo, sostenible. Los datos de 2025 no dejan lugar a dudas: el crecimiento es sostenido y la región se ha consolidado como un referente estratégico en el mapa internacional de cruceros.
El debate en Madeira no se ha limitado a celebrar las cifras de afluencia. Bajo la mirada atenta de los líderes de la industria, los puertos atlánticos han puesto sobre la mesa los desafíos técnicos que marcarán el horizonte de 2026. La descarbonización, la implementación del nuevo sistema europeo de entradas y salidas (EES/ETIAS) y la transición hacia combustibles alternativos son las nuevas fronteras. Como bien señaló Calzada, la presencia en estos foros es «estratégica», pues es aquí donde se toman las decisiones sobre la seguridad en el abastecimiento y la infraestructura necesaria para que los cruceros del futuro, más tecnológicos y verdes, encuentren en la Macaronesia su base de operaciones ideal.
El encuentro ha concluido con una hoja de ruta definida para el próximo año, centrada en el refuerzo de la identidad común y la digitalización portuaria. La alianza Cruise Atlantic Islands, constituida apenas hace dos años, demuestra que la cooperación entre Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y el resto de los archipiélagos es la única vía para influir en las políticas europeas. Al final del día, el objetivo es que la Macaronesia no sea solo un lugar de paso para el descanso de los turistas, sino una potencia coordinada capaz de liderar la transformación hacia un modelo de turismo de cruceros equilibrado y competitivo.
Noticia escrita por Raquel Molina. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










