El máximo órgano de la Autoridad Portuaria de Las Palmas ha escenificado este jueves un giro copernicano en la gestión de sus aguas y dársenas, asumiendo la prestación directa del servicio de ordenación, coordinación y tráfico marítimo que hasta ahora operaba la Corporación de Prácticos. El movimiento, de calado técnico y jurídico, lleva implícita la subrogación de las siete trabajadoras adscritas al servicio, garantizando la estabilidad y continuidad absoluta de sus contratos laborales. Para respaldar esta transición tecnológica, el consejo ha adjudicado a la firma Hiades Business Patterns, el suministro, implantación y mantenimiento de una plataforma avanzada Port Control por un importe de 499.495 euros, complementada con una inyección de 1,9 millones de euros destinada a blindar el centro de proceso de datos durante los próximos cuatro años.
En el plano estrictamente operativo y medioambiental, la sesión plenaria ratificó los movimientos que configuran el tejido industrial del puerto, destacando de forma sobresaliente la concesión de la nueva licencia MARPOL V a la entidad Dresiduos Ecover para la gestión de residuos y desechos de buques en los puertos de Las Palmas, Salinetas y Arinaga.
Asimismo, el consejo abordó un denso mapa de actuaciones estratégicas a lo largo de las islas orientales, aprobando la prórroga para el proyecto del Museo de la pesca tradicional en el Faro de Punta de Tostón, impulsado por el Cabildo majorero, además de dar luz verde a un convenio de alumbrado fotovoltaico para el paseo marítimo de Puerto del Rosario, mientras que en Lanzarote quedó totalmente finiquitada la venta de las parcelas de la Avenida de Naos en Arrecife con las adquisiciones de Sccatmeca y Gestiones Juranes.
En el ámbito de la transición energética y las grandes inversiones, se formalizó la ampliación de plazos para la planta de biodigestión de ATH Bioenergy Macaronesia en Arinaga, al tiempo que Moeve Terminals Canarias tramitó el desistimiento de solicitudes previas ante el inicio de los expedientes de prórroga para sus depósitos de combustibles y lubricantes, y Nueva Pescanova hizo lo propio con su proyectada granja marina de pulpos en dominio público portuario. En materia de buenas prácticas, se renovó el convenio de bonificación de tasas con Hidramar, reafirmando que la competitividad del puerto atlántico camina de la mano de la exigencia medioambiental.










