
La ingeniería naval Global Riser optimiza su estructura en el Puerto de Las Palmas mediante incentivos de la ZEC y subvenciones del Cabildo de Gran Canaria, mientras Inspección de Trabajo vigila la incorporación de especialistas de Sudáfrica en lugar de personal local.
Así, la empresa que se estableció inicilamente en un coworking de Las Palmas ha ido mejorando su estructura. Ya utiliza el incentivo de la ZEC y ayudas del Cabildo de Gran Canaria para financiar su base, mientras confía la operativa de alto valor a especialistas extracomunitarios. ESto se sabe por el uso de redes sociales corporativas, que han desvelado una grieta en la estrategia de recursos humanos de la ingeniería que hace reparaciones navales en Canarias.
El anuncio en LinkedIn de Lyle Lacour, especialista en ensayos no destructivos (NDT), confirmando su traslado desde Sudáfrica al Puerto de Las Palmas para incorporarse a Global Riser en febrero de 2025, llega en un momento de máxima sensibilidad. La Inspección de Trabajo ha intensificado la vigilancia sobre la mano de obra extracomunitaria en el recinto portuario, buscando frenar la importación de perfiles que podrían ser cubiertos por personal local.
Global Riser opera mediante una estructura dual: el régimen general y una filial estratégica acogida a la Zona Especial Canaria (ZEC). Este régimen, una ayuda de Estado autorizada por Bruselas, exige la creación de puestos de trabajo reales y residentes a cambio de un tipo impositivo del 4 % en el Impuesto sobre Sociedades. Sin embargo, la movilidad de técnicos desde Sudáfrica pone a prueba la «sustancia económica» que la Agencia Tributaria y la Comisión Europea exigen para validar estos beneficios fiscales.
Subvenciones para el «anclaje» local
Mientras la empresa moviliza talento desde el hemisferio sur, no descuida el aprovechamiento de los recursos públicos de las islas. Según los registros de subvenciones de Hacienda, el grupo ha mostrado una agilidad notable para captar fondos del Cabildo de Gran Canaria. En concreto, ha asegurado tres partidas de 9.000 euros cada una (referencia 749289GC) destinadas a la contratación de desempleados de difícil inserción.
Estas ayudas, distribuidas entre finales de 2024 y principios de 2025, se repartieron con 18.000 euros para Global Riser SLU y 9.000 euros para su filial Vestrel TBC SL. El mecanismo es un círculo perfecto de optimización: el dinero público canario financia la estructura mínima de empleo que la ley exige para mantener el estatus ZEC, mientras que la verdadera operatividad en las plataformas petrolíferas descansa en técnicos importados.
El eje Brasil-Canarias
La gobernanza de esta red revela una interconexión transatlántica. En la filial ZEC, Vestrel TBC, figura como administradora solidaria Jaqueline Alejandra Mansilla. Formada en la Universidad John F. Kennedy de Argentina, Mansilla compagina la dirección comercial del grupo en Río de Janeiro con la gestión en Las Palmas. Esta bicefalia directiva refuerza la naturaleza de la firma como un centro de costes optimizado que utiliza Canarias como tablero de operaciones entre Sudamérica y África.
La metamorfosis administrativa de estas entidades ha sido constante. El 8 de noviembre de 2023, Vestrel TBC abandonó el modelo de administrador único —ejercido por Jason Frederick Fowkes— para constituir un consejo solidario junto a Jorge Sánchez González y la mencionada Mansilla. Este cambio busca agilidad operativa en un sector donde los contratos de reparación de buques perforadores exigen una respuesta inmediata.
La genealogía de este holding internacional en las islas se consolidó en agosto de 2015, cuando el cese del administrador local Rafael García Cabrera dio paso a la entrada del gigante australiano First Subsea Services -pty-ltd-. Desde entonces, el grupo ha sabido leer las ventajas del Puerto de Las Palmas no solo como taller mecánico, sino como refugio fiscal. La paradoja reside en que, mientras la empresa se expande hacia reparaciones de alta complejidad, la «letra pequeña» de su éxito descansa en subvenciones de 9.000 euros para contratar personal local de difícil inserción, mientras los ingenieros especializados vuelan desde Sudáfrica y no se tira de la mano de obra especializada de las islas.










