
El frente de oposición contra la implantación del buque de generación eléctrica en la capital grancanaria ha quedado fijado en la sede legislativa autonómica. El Grupo Socialista ha situado en el centro del debate los severos impactos medioambientales y sanitarios que entraña amarrar una infraestructura de quemado de combustibles fósiles en el Puerto de Las Palmas, cuestionando de forma directa las garantías ofrecidas por el Ejecutivo autonómico.
La portavocía del PSOE ha exigido frenar la tramitación hasta contar con informes independientes sobre la calidad del aire y la seguridad en la dársena, una posición que coincide con los recelos del sector logístico analizados por Canarymaritime sobre la afección de estas centrales en el entorno portuario.
Durante la comisión parlamentaria de Transición Ecológica, la diputada socialista Alicia Vanostende trasladó la “cierta preocupación” de su formación ante la intención de ubicar una central térmica flotante de 100 megavatios en las inmediaciones de núcleos urbanos poblados y de áreas marinas de alto valor ecológico. La representación del PSOE hizo hincapié en el complicado historial internacional de la embarcación, recordando antecedentes de vertidos e incidentes con hidrocarburos en la República Dominicana, junto a contenciosos judiciales que provocaron la cancelación de proyectos análogos en Sudáfrica.
Ante este escenario, las filas socialistas reclamaron al Gobierno regional que garantice la máxima transparencia y la protección de la salud pública. El grupo parlamentario condicionó cualquier avance a la elaboración de un estudio técnico externo que determine las emisiones previsibles de gases contaminantes —como óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y material particulado—, además de exigir la redacción de un plan de contingencia específico para intervenir ante eventuales abordajes, colisiones o derrames de combustible en la lámina de agua de la capital.
Frente a la contundencia de las objeciones planteadas por la oposición, el consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, sostuvo que la presencia del buque obedecerá a un esquema estrictamente “puntual y temporal”. El representante del Ejecutivo canario defendió que la central solo se activará en momentos de emergencia con riesgo inminente de apagón en Gran Canaria y una vez agotados los grupos térmicos en tierra. Zapata garantizó que el barco abandonará la isla cuando el Ministerio resuelva los concursos estatales de renovación de potencia y remarcó que la nave no entrará en servicio sin superar previamente la correspondiente declaración de impacto ambiental.










