
La recaudación neta del Impuesto sobre los Combustibles Derivados del Petróleo en Canarias cerró el ejercicio 2025 en 307,12 millones de euros, consolidando un retroceso frente a los 323,65 millones registrados el año anterior. Esta cifra rompe una racha de tres años de crecimiento sostenido tras el desplome histórico de 2020, cuando los ingresos tributarios por este concepto cayeron a 254,3 millones de euros bajo el impacto de las restricciones de movilidad. El balance actual sitúa la capacidad recaudatoria del tributo por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria, a pesar del repunte registrado en los ejercicios 2023 y 2024.
La estructura de los ingresos brutos del ejercicio 2025 refleja una contracción de la demanda, con una liquidación de 345,14 millones de euros frente a los 365,02 millones del periodo precedente. Las devoluciones efectuadas por la administración tributaria han jugado un papel determinante en el saldo final, situándose en 38,92 millones de euros. Estas devoluciones, esenciales para compensar a los sectores profesionales y de transporte, alcanzaron su máximo histórico en 2023 con 59,57 millones de euros, evidenciando la creciente presión que la inflación de los costes energéticos ha ejercido sobre los mecanismos de compensación fiscal del archipiélago.
El análisis histórico de la última década revela un techo de cristal en el entorno de los 330 millones de euros, nivel que el impuesto mantuvo con escasas variaciones entre 2017 y 2019. El ejercicio 2024 fue el que más se acercó a recuperar dicha estabilidad, impulsado por una recuperación vigorosa de la actividad económica y turística. Sin embargo, la brecha entre la recaudación bruta y la neta se ha ensanchado estructuralmente; mientras que en 2015 el sistema retenía el 90,9% de los ingresos brutos, en 2025 ese ratio de eficiencia se ha moderado, condicionado por un volumen de devoluciones que se mantiene sustancialmente por encima de los registros de la serie inicial.
La contribución de los ejercicios anteriores a la caja común ha mostrado una tendencia ascendente, cerrando 2025 con 904.355 euros, la cifra más alta en este concepto desde 2016. Este incremento en la recaudación de atrasos sugiere una mayor intensidad en las labores de inspección y regularización tributaria. No obstante, el descenso del 5,1% en la recaudación neta total del último año plantea interrogantes sobre el impacto de la transición energética y la eficiencia del parque móvil, factores que comienzan a erosionar la base imponible de un impuesto tradicionalmente estratégico para las arcas canarias.










