
La estabilidad del mercado de hidrocarburos en el África Occidental vuelve a verse sacudida por la revelación de los engranajes financieros que sostienen las posiciones de monopolio en la región. Una investigación publicada por el portal de periodismo de datos mauritano Taqassy Media ha sacado a la luz los documentos de un acuerdo de transacción strictly confidential firmado entre la corporación estatal de electricidad Somelec y Addax Energy, filial comercial del conglomerado energético suizo Oryx Energies con base en el puerto de Las Palmas. El pacto, sellado con total discreción, neutraliza de forma definitiva un litigio multimillonario que se dirimía ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) de París, evidenciando la enorme capacidad de resistencia del operador helvético en la cadena de suministro del Magreb.
El escudo logístico de las Islas Canarias
Técnicos independientes del sector y altos funcionarios gubernamentales defienden la continuidad de la relación corporativa con la filial de Oryx, argumentando que Addax se impone de forma recurrente en los concursos internacionales gracias a una musculatura financiera muy superior y a una infraestructura logística imbatible en el Atlántico Medio. La clave fundamental de esta ventaja reside en la proximidad de los depósitos de reserva y terminales de almacenamiento de crudo y refinados que el grupo controla a escasas millas náuticas, en el Puerto de Las Palmas. Este enclave logístico en las Islas Canarias actúa como base de operaciones y centro de distribución permanente, permitiendo mitigar los riesgos de demora y responder ante cualquier interrupción de la cadena de suministro sahariana con una velocidad inaccesible para otros operadores globales.
La arquitectura del pacto confidencial
Los documentos internos obtenidos por el periodista Saleck Zeid demuestran que el protocolo de acuerdo secreto se suscribió bajo la tutela directa de la Comisión Nacional de Hidrocarburos de Mauritania. La arquitectura del pacto financiero implicó cesiones de capital mutuas de gran calado para evitar un veredicto arbitral de consecuencias imprevisibles. Por un lado, Addax Energy aceptó retirar diversas reclamaciones de cobro de fletes acumuladas, mientras que la estatal Somelec consintió en condonar un paquete de penalizaciones por retrasos en el suministro logístico cuyo valor contable superaba los 23 millones de dólares.
El canje de avales y facilidades crediticias
El núcleo central del canje financiero se articuló en torno a una garantía bancaria de 10 millones de dólares que permanecía retenida por el Estado mauritano y que ha sido devuelta íntegramente a las cuentas de la filial de Oryx. A cambio de la liberación de este aval, Addax realizó un pago en efectivo de 3 millones de dólares a favor de Somelec y otorgó de manera simultánea una serie de facilidades crediticias comerciales de carácter excepcional. Entre estas medidas destacan la ampliación de los plazos de pago para los futuros cargamentos de combustible y la apertura de una línea de financiación corriente libre de intereses. Todo el clausulado del protocolo se blindó bajo una estricta reserva jurídica regulada por el derecho privado francés.
El origen técnico de la disputa de París
La raíz técnica del conflicto judicial se remontaba a la grave crisis de abastecimiento energético registrada en el mercado mauritano como consecuencia de la carga transportada por el buque petrolero Nordic Humboldt. La dirección técnica de Somelec había denunciado de forma pública que el fueloil pesado suministrado en aquel cargamento no cumplía con las especificaciones técnicas contractuales, provocando averías estructurales severas en los generadores de varias centrales eléctricas del país. Esta situación de emergencia obligó al operador estatal a sustituir de urgencia el fueloil por gasóleo de automoción, incrementando de forma drástica los costes operativos de generación y forzando al erario público a asumir un severo sobrecoste financiero.
Discrepancias cruzadas en el refino
Frente a la postura de la eléctrica, las actas de la Sociedad Mauritana de Industrias de Refino (Somir) aportadas a la investigación reflejaban una contradicción técnica absoluta al dictaminar en sus propios laboratorios que el combustible del Nordic Humboldt sí se ajustaba a los estándares de calidad estipulados en los pliegos de condiciones. Estas discrepancias analíticas cruzadas alimentaron las acusaciones de falta de transparencia que determinaron el traslado de la disputa hacia las cortes internacionales de París, antes de que ambas firmas pactaran una salida pactada para proteger el flujo continuo de suministro.
Un dominio de mercado bajo sospecha
El desenlace de este litigio subraya las persistentes dudas del mercado sobre la influencia estructural que ejerce el grupo Oryx, a través de Addax, en el aprovisionamiento de recursos estratégicos en Mauritania, un sector donde mantiene una posición dominante incontestada desde hace más de una década. Fuentes de la competencia y analistas locales denuncian que la firma suiza goza de ventajas competitivas asimétricas en las licitaciones públicas de carburantes, logrando márgenes comerciales de distribución que consideran desproporcionados en comparación con los estándares de contratación internacional.
Nuevas concesiones y blindaje estratégico
La firma de este pacto judicial secreto coincidió temporalmente con la adjudicación a Addax de nuevos contratos estatales de gran envergadura. Las concesiones incluyen el suministro exclusivo de combustibles para el consumo interno y la ejecución de nuevas obras para la expansión de la capacidad de almacenamiento estratégico de hidrocarburos en los depósitos portuarios de Nouakchott. Mientras el ejecutivo mauritano defiende estas medidas como la única vía para garantizar la seguridad energética nacional frente a la volatilidad internacional, las firmas competidoras critican lo que califican como la consolidación definitiva de un monopolio de hecho que restringe la libre concurrencia en una industria vital para el desarrollo del país.










