
La RAE define el verbo jibarizar como «reducir el tamaño, la cuantía o la importancia de algo». Eso es lo que le pasa a Hamilton con su dueña, Transcoma. Que la jibariza para que pague las deudas del grupo. La venta de la base de reparaciones navales offshore del Reina Sofía que se dedicaba al negocio offshore forma urge porque en el juzgado de lo Mercantil 12 de Barcelona espera para septiembre de 2026 liquidez y evitar que la filial contamine al resto de la estructura que fue comprada por un euro en 2024. ¿Se compra todo un grupo por un euro cuando en Las Palmas tiene una filial que se declara facturar más de 50 millones de euros y unos ciertos beneficios consolidados?
Exponer las debilidades
El recorrido reciente de Hamilton y Cía en el Puerto de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife dibuja un giro radical marcado por las urgencias financieras de su matriz en Cataluña. De liderar la consignación de plataformas petrolíferas, cruceros y anunciar ambiciosos planes de expansión en el Atlántico, esta semana sigue con la teoría de una expansión internacional cuando los taxistas ni fían a la empresa por los pasajeros de cruceros que gestiona en Las Palmas, por lo menos, la compañía ha pasado a verse atrapada por los movimientos corporativos de Transcoma Grupo Empresarial. La solicitud de homologación del plan de reestructuración de deudas ante el Juzgado Mercantil número 12 de Barcelona por parte del consorcio controlado por Alfonso Cordero ha expuesto la brecha de tesorería de la filial canaria.
La estrategia del grupo en las islas prometía un despliegue sin precedentes. En 2020, Transcoma articulaba la entrada de Hamilton en el capital de Gesport Terminal Marítima con la compra del 20% de las participaciones, ahora en manos de Romeu al 100%, al tiempo que ponía en marcha las obras de una nueva terminal en el Reina Sofía con una inversión prevista de 3 millones de euros en alianza con Tecnavin o la creación de una sociedad con Hiperdino para el negocio de las provisiones. El objetivo era unificar los servicios para la industria offshore y consolidar la hegemonía logística en el recinto grancanario mediante una infraestructura dotada de almacenes y zonas para reparación naval a flote. Todo eso en 2026 es humo: La terminal offshore pasa a la órbita de Laskadiris, cosa que todo el mundo sabía en el puerto de Las Palmas allá por 2018.
La brecha de tesorería y la presión de los proveedores
El escenario de crecimiento comenzó a resquebrajarse a medida que los problemas del negocio en Barcelona afectaron al flujo de caja. A pesar de que Hamilton mantenía un elevado nivel de ingresos operativos —alcanzando, según declaraba, una facturación de 60 millones de euros en 2024 y un beneficio neto de 4,5 millones—, la tesorería quedó exhausta por la absorción de fondos hacia la matriz catalana. Esta dinámica derivó en una oleada de impagos a proveedores locales en la dársena de La Luz, afectando a talleres de reparación, servicios de transporte, hoteles y al Grupo Boluda, que llegó a solicitar a la Autoridad Portuaria la suspensión del servicio de remolque por facturas pendientes, no le presta servicio de remolque.
Los movimientos de fusión e integración aprobados en Barcelona para simplificar el entramado societario —con la absorción de Transcoma Shipping y Transcoma Global Logistics— no lograron frenar la insolvencia inminente del grupo en el ámbito penal mercantil. La crisis del consorcio matriz terminó por arrastrar a la filial insular a una posición de vulnerabilidad operativa, desmintiendo las previsiones de expansión internacional que el grupo proyectaba años atrás.
La cesión del suelo industrial como vía de escape
La necesidad urgente de liquidez para atender los compromisos judiciales y financieros de Transcoma ha forzado el desmantelamiento de los planes originales de Hamilton en la isla. La parcela de 8.076 metros cuadrados en el dique Reina Sofía, concebida en su momento como el bastión para el negocio de graneles y reparaciones navales, se encuentra ahora en proceso de traspaso al Grupo Laskaridis (Astican). La operación de cesión concesional, condicionada a la superación de los trámites sobre libre competencia en el puerto de Las Palmas, representa la retirada efectiva de la firma consignataria de la gestión directa del suelo náutico para convertirse en un balón de oxígeno económico en favor de la estructura en liquidación de su matriz. Laskadiris no tiene prisa en comprar, Transcoma mucha por vender.










