
África Occidental se mantiene firmemente anclada como uno de los epicentros globales de la extracción de hidrocarburos, configurando un vasto y dinámico ecosistema offshore donde la geopolítica y la logística juegan un papel tan crucial como el precio del barril. La región, liderada por gigantes como Nigeria y Angola, y con nuevos jugadores como Mauritania y Senegal, sigue siendo una fuente de riqueza económica inmensa, a pesar de la presión global por la transición energética.
La espina dorsal de la producción africana reside en el Golfo de Guinea, donde las plataformas y los buques FPSO (Unidades Flotantes de Producción, Almacenamiento y Descarga) operan en aguas profundas. A pesar de las fluctuaciones por problemas de seguridad e inversión, Nigeria históricamente ha producido cerca del 40% del crudo de África Subsahariana, con una producción que ronda los 1,3 a 1,5 millones de barriles diarios (MMBD). Las plataformas en el delta del Níger son cruciales, y el país ha tenido que comprometerse a recortes de la OPEP para estabilizar los precios.
Angola: Es el otro peso pesado, con una producción que históricamente ha competido con Nigeria, situándose en torno a 1,1 a 1,2 MMBD. La principal área de extracción se encuentra en la plataforma continental de Cabinda. Estos países, aunque altamente dependientes de los ingresos petroleros (que a menudo superan el 90% de sus exportaciones), han visto cómo la inversión petrolera ha disparado su PIB, aunque con desigualdades sociales significativas.
La atención del sector se ha desplazado recientemente hacia el auge del gas natural en el Noroeste de África. Proyectos conjuntos entre Mauritania y Senegal, como el campo Gran Tortuga Ahmeyim (GTA), están listos para inyectar un cambio radical en sus economías. Se estima que la producción de gas en Mauritania, que comenzó a mediados de 2025, generará alrededor de 500 millones de dólares anuales en ingresos para la economía local, impulsando un crecimiento del PIB real proyectado del 5,5% en 2025. Esta nueva generación de plataformas gasíferas está creando un nuevo corredor de servicios en la región.
El Puerto de Las Palmas se erige como el soporte logístico y técnico vital de toda esta actividad offshore en África Occidental. La industria petrolera exige los más altos estándares de seguridad y certificación, algo que solo los astilleros de la UE, con su seguridad jurídica, pueden garantizar. Las plataformas petrolíferas y las unidades FPSO utilizan continuamente Las Palmas como base de reparación, mantenimiento (dique seco) y suministro.
El puerto canario mantiene servicios marítimos directos con 71 puertos en África, y la presencia constante de plataformas petrolíferas atracadas para revisiones y avituallamiento es una imagen habitual en La Luz. Esta actividad ha permitido que la facturación generada por las empresas auxiliares canarias dedicadas a la industria Oil & Gas haya crecido notablemente, consolidando a la isla como el pilar de servicios especializados en el Atlántico Medio.










