
Las declaraciones de Francisco González Sánchez, director comercial de Hamilton y Cía (filial del grupo catalán Transcoma), han desatado una tormenta de indignación en el tejido empresarial del Puerto de Las Palmas. La enmienda a la totalidad lanzada por el ejecutivo contra la Asociación de Consignatarios y Estibadores de Buques de Las Palmas (Asocelpa) ha sido recibida con profundo malestar por los históricos operadores locales. Las críticas públicas de González, en las que acusó a la patronal de estar maniatada por estructuras ineficientes, arremetió contra la «policía de balcón» y tildó a los pequeños operadores de «consignatarios de papel», han dinamitado la paz social dentro de la institución centenaria.
«Es un godo en una empresa goda»
Un empresario del sector que pidió el anonimato indicó que «estas cosas con Cardona en Hamilton no pasaban, no se puede atacar de esa forma como lo ha hecho, ha quedado en ridículo porque no quiere comprender que los pequeños somos más rentables que Transcoma, que estamos mejor organizado, que pagamos mejores salarios a la gente de aquí, o sea, que no somos godos y menos machistas«. En Canarias se llama godos a los peninsulares que tratan de forma despectiva a los insulares. Canarymaritime no se puso en contacto con Asolcelpa tras hablar con directivos empresariales del puerto de Las Palmas y socios de esa patronal.
«Quiere hacerse con el poder de Asolcelpa, lo necesita es un tema de ego, pero se olvida que es un empleado y los empleados tienen para organizar su representacióin a los sindicatos, que hable con los estibadores, que allí podría tener incluso familia», dijo una empresaria del sector logístico de Las Palmas. En Asocelpa el poder está en manos de Eduardo Álvarez (Albatros Inter Shipping) y de su vicepresidenta Carmen Moreno (MSC España). La junta directiva a la que ha atacado Transcoma está formada por: Federico López (Noatum Maritime Spain) y el secretario será Alejandro García-Reboredo (A. Pérez y Cía, S.L.). Las vocalías las asumen Gabriela Esquivel (Canarias Shipping) Francisco Naranjo (Romeu vía Gesport Terminal Marítima); Gustavo Vidueira (J.A. Arocha y Javier Delgado (Canarship, también de Romeu). Hasta 2029 este equipo desarrollará una acción estratégica en un momento crucial para definir la competitividad del puerto y del sector de cara al futuro inmediato.
«Se olvida que es un empleado, no un empresario»
La exigencia de Transcoma de alterar el sistema de voto ponderado para favorecer a las corporaciones de mayor volumen inversor choca frontalmente con la tradición democrática de la patronal. Mientras se tramitan las peticiones de sanción interna, el enfrentamiento público entre los gigantes logísticos continentales y las firmas históricas insulares deja al descubierto una fractura estructural en el motor económico de Gran Canaria. «Seguro que hay cosas en la que estamos de acuerdo, pero eso que ha dicho no se hace en los medios de prensa, por cierto a la que él ataca por no bailarle al paso, y menos contra una patronal de la que se es socio, lo mejor es que se marche a pastorear a Fedeport, nuestro apoyo lo tendrá jamás con ese talante«, dijo un consignatario con sede en El Sebadal.
La reacción de los socios ha sido inmediata y contundente. Otros empresarios marítimos tildan la maniobra de González de irresponsable e imprudente al abrir una brecha interna en un momento de máxima sensibilidad operativa y política en el recinto portuario y donde una filial en Barcelona de Transcoma está concurso de acreedores por una deuda de 50 millones de euros. Fuentes del sector señalan que las descalificaciones de Transcoma constituyen «un ataque inédito a la representatividad de una patronal que ha actuado como contrapeso histórico frente a las autoridades públicas y los grandes monopolios logísticos».
Invitación a salir
La tensión ha escalado hasta el punto de que varios asociados han comenzado a sondear las vías estatutarias para exigir la adopción de medidas disciplinarias drásticas. Los reglamentos internos de Asocelpa contemplan expresamente la expulsión de firmas miembros si se demuestra un quebranto justificado de la imagen corporativa o institucional de la organización. Diversos socios históricos consideran que la rajada pública de la filial de Transcoma incurre directamente en esa causal de sanción y reclaman una respuesta expeditiva para preservar el prestigio de la entidad.
El ataque de González ha adquirido además una dimensión de enfrentamiento socio-territorial dentro del muelle. Entre las voces más duras del empresariado local, la maniobra se percibe como la intromisión de un directivo de un grupo foráneo enfocado en debilitar una organización tradicionalmente arraigada en el archipiélago. Algunos asociados consultados por Canarymaritime interpretan este conflicto como la coyuntura idónea para apartar de la patronal a una compañía con dirección peninsular a la que acusan de vulnerar la cohesión del colectivo portuario, insinuando un trasfondo de prejuicio ante una institución gerenciada por una mujer.










