
El archipiélago canario se ha convertido, por imperativo geográfico y estratégico, en un punto caliente en el mapa del bunkering global. Ante la transición hacia combustibles con bajas o nulas emisiones (GNL, metanol, amoníaco), grandes operadores internacionales están reevaluando la cadena de suministro en el Atlántico. La posición de Santa Cruz de Tenerife como «última escala» antes del cruce atlántico o como punto de apoyo en la ruta África-Europa genera un interés sostenido. Sin embargo, este interés no se traduce automáticamente en la instalación de bases permanentes si las Autoridades Portuarias no garantizan la estabilidad de los volúmenes y la infraestructura requerida para los nuevos combustibles.
El interés real emana de dos grandes grupos de actores: las grandes energéticas integradas (majors como Shell, BP, TotalEnergies, o Repsol) y los grandes traders de bunkering especializados (como Bunker Holding o Peninsula). Las majors buscan asegurar su cuota de mercado en GNL y, sobre todo, posicionarse para el futuro suministro de amoníaco verde y metanol a las grandes navieras (Maersk, CMA CGM). Su interés en Canarias es a largo plazo y está supeditado a la existencia de terminales de almacenamiento dedicadas (o adaptadas) que permitan un bunkering rápido y seguro, eliminando la dependencia actual de los buques de suministro (barge-to-ship).
Para que este interés se convierta en una inversión millonaria para bases permanentes, los operadores exigen la eliminación de la incertidumbre logística. Esto implica que Canarias debe resolver no solo la infraestructura de GNL (terminales de descarga y almacenamiento con capacidad suficiente), sino también definir un marco regulatorio ágil para los combustibles de siguiente generación. Los inversores no compran solo la geografía; compran la garantía de que el suministro no se interrumpirá y que los procedimientos de seguridad (especialmente críticos para el amoníaco) serán estandarizados y eficientes. El riesgo de elegir Canarias, solo para ver que la inversión en infraestructura se retrasa, es el principal factor disuasorio.
Finalmente, el pulso de la inversión se juega contra los competidores regionales, principalmente Gibraltar y Tánger Med. Estos hubs están invirtiendo agresivamente en capacidad de GNL y nuevos combustibles. El interés de los grandes traders por Canarias existe, pero si los puertos vecinos ofrecen una mayor capacidad de almacenamiento con menos trámites burocráticos y un menor riesgo en la cadena de frío del GNL, la inversión podría desviarse. Canarias debe actuar con rapidez, utilizando su posición geopolítica como un activo, respaldado por una oferta de infraestructura sólida y un compromiso claro con la descarbonización de las operaciones portuarias (mediante fuentes locales como la Energía Azul) para sellar el interés de estos gigantes energéticos.










