Los mercados europeos de cereales han cerrado el ciclo veraniego de la cosecha 2026/2027 con una marcada disparidad regional. La escasez de oferta en la cuenca mediterránea y la retención de grano en el centro del continente impulsan repuntes firmes en plazas clave de España, Italia y Portugal, mientras las zonas exportadoras del mar Negro muestran signos de estabilización.
Los datos oficiales de precios en posición almacén y puerto al cierre de agosto confirman una brecha de costes logísticos que ahoga a la industria harinera del sur de Europa. La combinación de menores rendimientos locales y costes de transporte elevados ha situado las cotizaciones del trigo blando panificable en máximos de la campaña en las principales lonjas ibéricas e italianas.
En España, las plazas de Huesca y Zaragoza cerraron la última semana de agosto en 255,22 euros y 254,89 euros por tonelada respectivamente. El valor representa un ascenso continuado desde los 229,30 euros registrados a principios de julio en la plaza aragonesa. Lleida se mantuvo en 248,00 euros por tonelada, confirmando un suelo firme por encima de los 232 euros con los que arrancó el trimestre.
Presión de costes en los mercados importadores
Las harineras del centro y sur de Italia afrontan una escalada similar. En Nápoles, el trigo blando entregado en destino alcanzó los 267,50 euros por tonelada a finales de agosto, frente a los 247,50 euros marcados a inicios de julio. Las plazas del norte italiano como Bolonia y Milano treparon hasta los 240,00 euros y 234,00 euros por tonelada en sus cotizaciones más recientes.
Grecia mantiene el nivel más alto de la tabla en términos absolutos. Los precios en Ioannina se han afianzado en los 245,00 euros por tonelada tras permanecer estancados en 250,00 euros durante todo el mes de julio y principios de agosto. En la Península Ibérica, el mercado portugués refleja la creciente dependencia de las importaciones marítimas. Las cotizaciones en Lisboa saltaron a 290,00 euros por tonelada en la última semana de agosto, repuntando desde los 245,00 euros registrados al inicio del ciclo cosechero. En las zonas interiores como Alentejo, los precios se fijaron en 270,00 euros por tonelada.
Estabilidad en el Mar Negro y el Báltico
Frente al encarecimiento del sur, los centros de producción del este y del Báltico registran niveles considerablemente inferiores, mitigando la presión sobre los contratos de exportación internacionales. El puerto rumano de Constanta registró una caída progresiva hasta los 208,92 euros por tonelada en posición FOB a finales de agosto, bajando desde los 214,04 euros cosechados al arranque de julio. En el interior rumano, regiones como Banat y Muntenia cotizan en el entorno de los 180,95 euros y 195,98 euros por tonelada.
Bulgaria presenta una dinámica de contención similar. El puerto de Varna cerró agosto en 200,00 euros por tonelada, tras haber rozado los 203,00 euros a mediados de mes. En los almacenes de Plovdiv, Ruse y Stara Zagora, las cotizaciones permanecen estancadas en una horquilla de entre 178,00 euros y 180,00 euros por tonelada. Los países bálticos muestran una ligera firmeza en origen. Lituania repuntó a 208,64 euros por tonelada en posición entregada, habiendo iniciado la campaña en 182,54 euros. El promedio nacional de Letonia cerró agosto en 207,39 euros por tonelada, más de 30 euros por encima del suelo de julio.
Retención en la Europa Central
El mercado alemán muestra signos de menor liquidez operativa pero consolidación en precios. Hamburg fijó sus operaciones en 240,00 euros por tonelada a mediados de agosto, mientras que Múnich y Mannheim cerraron las últimas lecturas del mes en 213,50 euros y 217,50 euros por tonelada. En la República Checa (Praga), el valor del trigo entregado escaló gradualmente de los 182,92 euros iniciales a los 194,37 euros por tonelada al cierre de agosto. Por su parte, la plaza de Praga contrasta con la estabilidad húngara, donde la región de Transdanubia terminó el período en 202,38 euros por tonelada, impulsada por la menor oferta utilizable en el centro del continente.
El diferencial de más de 80 euros por tonelada entre el trigo de la cuenca del Danubio y las plazas compradoras ibéricas recalca la influencia de los fletes terrestres y marítimos en la formación de precios del cereal europeo al inicio del curso comercial.










