
En la política portuaria, no basta con ser un nodo logístico; hay que ser un hub energético para sobrevivir a 2026. La secretaria general de Fedeport, Elba Bueno, gerente del Cluster Marítimo de Canarias, y el adjunto a la presidencia de la patronal Juan Socas (Somar Capital), Bernardino Santana, directivo de la cosnignataria Boluda y Suárez, ejercieron esta semana de anfitriones para la viceconsejera de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, Julieta Schallenberg (PP). La visita no ha sido un simple paseo institucional: ha sido para pedir respaldo en la aceleración de procedimientos técnicos que están pendientes de ejecutarse en materia de permisos, mayormente.
El recorrido por el Puerto de Las Palmas ha trazado una línea perfecta entre el pasado, el presente y el futuro del sector. En la suiza Oryx Energies se puso sobre la mesa su proyecto de ampliación y la modernización de los servicios energéticos, vital para mantener la competitividad del búnker en el Atlántico y suministro de combustible a mercados como Mauritania. La empresa de reparación naval filial del grupo griego Laskadiris, Astican, también fue objeto de visita. En sus infraestructuras se habló de planes de modernizar ante las nuevas normativas de la UE. El ensamblaje parcial del prototipo de la ingenierìa madrileña Esteyco de eólica marina flotante en Las Palmas sitúa al puerto en la vanguardia de la ingeniería offshore, un sector donde Canarias quiere ser el laboratorio de Europa aunque firmas como la petrolera noruega estatal Statoil (Equinor) rechazó en 2024 seguir adelante según Reuters por el calado financiero que requería la operación y estar más de una década esperando permisos que no se concretaban en el Reino de España.
La visita a la valenciana Boluda Corporación Marítima y sus terminales logísticas para energías renovables marinas confirmó a Schallenberg que la infraestructura pesada ya está lista para el cambio de modelo. Por su parte, la nueva terminal de la mercantil turcocanaria Global Ports Holding (donde una sociedad del presidente de Fedeport tiene el 20%) simbolizó la cara amable y moderna del puerto: una apuesta por el crucerista de alto nivel que exige sostenibilidad. La jornada liderada por la patronal del Régimen del 78 ha servido para que el Gobierno de Canarias tome nota de que la transición ecológica no es un concepto abstracto, sino que tiene nombres y apellidos empresariales. En un 2026 marcado por la presión turística y la necesidad de diversificar la economía, el Puerto de Las Palmas demuestra que la industria naval y la energía azul son el verdadero contrapeso al monocultivo del sector servicios. La clave será ver si la Viceconsejería de Transición Ecológica agiliza los trámites para que esos prototipos de eólica flotante de Esteyco dejen de ser proyectos y empiecen a generar energía real en las costas insulares.
Noticia escrita por Gara Vega H. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










