
El PP de Canarias ha llevado al Congreso una papa caliente: las brechas de seguridad marítima en las islas y la sombra de la «flota oscura» rusa que bordea las costas canarias. Mientras los populares piden que la Armada vigile el aumento de crudo ruso que llega triangulado desde otros puertos, y Coalición Canaria —vía Cristina Valido— exige explicaciones al Gobierno, la patronal portuaria de Las Palmas acreditada ante la CEOE ha elegido un enemigo más cómodo: la prensa. En Linkedin este viernes el administrador de Lavinia en Canarias, en la foto, dio un ‘like’ a la nota oficial por el digital editado por la ONG Asmepo Infopuertos redifundida por la organización empresarial y no a la de medios independientes como Atlántico Hoy que se hicieron eco del comunicado con más horas de antelación.
En un movimiento que recuerda a la gestión del cólera en el Puerto de Las Palmas a principios del siglo XX —cuando se pidió silencio a los periódicos para no espantar al negocio—, la patronal presidida por J.J. Socas arremete contra los medios. Es la vieja receta de priorizar la caja frente a la transparencia. Llama la atención que Fedeport, donde pesan operadores extranjeros con intereses cruzados, dispare al mensajero pero no se atreva a rechistar a los partidos políticos que están diciendo, exactamente, lo mismo en sede parlamentaria.
¿Y la ética?
El sector se escuda en que cumple la ley a rajatabla. Y seguramente sea así en el papel. Pero en el complejo tablero de la guerra de Ucrania, la legalidad y la ética ya no caminan de la mano. El argumento de Fedeport es técnicamente sólido, pero políticamente ingenuo. Desde 2022, el juego de las sanciones no va de importar barriles con el sello de Moscú, sino de una maraña de suministros fragmentados donde el origen de la molécula se pierde por el camino.
La patronal saca pecho mencionando hubs como Tánger Med o Singapur como ejemplos de «normalidad operativa». Lo que no dice es que es precisamente en esos puntos donde se cocina la trampa legal: mezclas de producto, cambios de bandera y refinado indirecto. La norma europea distingue entre el origen que dice un documento y el origen real del material, una línea que hoy es más borrosa que nunca.
Relajo
Fedeport se relaja porque no tiene objeciones de los supervisores. Pero en este negocio, que no hayan pillado las autoridades no significa que la práctica sea ejemplar. Hoy, el escrutinio sobre el puerto de Las Palmas no es solo una cuestión de aduanas, sino de reputación internacional. El Archipiélago se la juega ante aseguradoras, bancos y navieras globales que aplican filtros mucho más duros que la propia ley española.
Para los puertos canarios, el reto no es solo demostrar que sus papeles están en regla. Es demostrar que su modelo logístico no es el coladero por el que se financia indirectamente un conflicto bélico. Menos ataques a la prensa y más transparencia real es lo único que blindará la confianza en el sistema.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por José Luis Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










