
El primer año íntegro de gestión de Pedro Suárez al frente de la Autoridad Portuaria de Tenerife pone de relieve el cambio de rumbo. El Puerto de Santa Cruz de Tenerife en contra del mantra que existe es mucho más rentable de lo que parece. Es una de las infraestructuras europeas con más futuro y proyección de toda Europa. Los movimientos de contenedores son una estadística absurda que en la OCDE apenas se tiene en cuenta. A efectos de mercado cautivo, está a la par que el puerto de Las Palmas. Solamente le hace falta que el aparato funcionarial lo sepa y no se ponga a bloquear la llegada de capitales extranjeros.
Si en Las Palmas tiene en los bancos 77 millones de euros, en Puertos de Tenerife no se anda lejos. Con una tesorería de 59,2 millones de euros —frente a los 46,6 millones de 2023—, el puerto tinerfeño goza de una liquidez envidiable para afrontar futuros desafíos de infraestructura, consolidándose como una de las joyas de la corona del sistema portuario español en el Atlántico Medio. Mantiene un compromiso inversor latente, con 13,1 millones de euros en inmovilizado en curso, destinados a la mejora y modernización de unas instalaciones cuyo valor total roza ya los 468 millones de euros. Con estos datos, la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife no solo cierra un año récord, sino que se posiciona con una solvencia envidiable para liderar la logística de la descarbonización con un saneamiento total.
En un ejercicio marcado por la resiliencia operativa, la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha cerrado 2024, a la espera del cierre fiscal de 2025, presenta con un balance que invita al optimismo. El resultado del ejercicio escaló hasta los 18,45 millones de euros, un salto notable frente a los 10,78 millones registrados el año anterior. Este incremento del 71% en el beneficio neto subraya una gestión eficiente de los activos en un entorno atlántico cada vez más competitivo.
El motor de este crecimiento ha sido, sin duda, la cifra de negocios, que superó los 56 millones de euros. Al desglosar las partidas, emerge un dato curioso que define la naturaleza del puerto: la Tasa del Pasaje (T2) aportó 14,9 millones de euros, superando ampliamente a la Tasa de la Mercancía (T3), que se quedó en los 6,8 millones. Esta hegemonía del pasajero sobre el contenedor refleja la importancia crítica del puerto como nodo logístico para el turismo de cruceros y la conectividad interinsular.
La estructura de ingresos revela otras joyas estadísticas. Mientras que la tasa por pesca fresca apenas sumó 50.390 euros —un nicho casi testimonial en el balance global—, la Tasa del Buque (T1) inyectó 9,8 millones de euros a las arcas portuarias, evidenciando un tráfico de naves de gran calado constante. Por el lado del gasto, la Autoridad Portuaria destinó 12,6 millones de euros a personal.
Noticia escrita por Raquel Molina. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










