
Mientras en el Puerto de Las Palmas Oryx mantiene un perfil bajo a la espera de saber si en diciembre de 2026 se renuevao no su contrato, en la costa de Mauritania, el tablero geopolítico está cambiando de forma drástica. El primer ministro mauritano, Mokhtar Ould Diay, ha confirmado un salto cuantitativo en la infraestructura crítica del país que impacta directamente en la línea de flotación de la competencia atlántica: la duplicación de su capacidad de almacenamiento de hidrocarburos.
Hasta hace poco, la vulnerabilidad de Nuakchot era evidente. Con apenas 60.000 metros cúbicos de reserva, el país dependía de un suministro desde el puerto de Las Palmas de forma constante para no colapsar en cuestión de días. Sin embargo, bajo Mohamed Ould Cheikh El Ghazouani ha optado por una Mauritania que ha pasado a la ofensiva. Con una inversión de 44 millones de dólares financiada íntegramente con fondos nacionales, el país ha puesto en marcha un ambicioso programa de expansión.
Mokhtar Ould Diay ha sido tajante al definir esta hoja de ruta, vinculando la independencia económica con la seguridad nacional. Según el mandatario, la decisión de autofinanciar estas obras no es casual, sentenciando que: «La soberanía financiera garantiza la soberanía energética». Esta declaración resume la ambición de un país que busca dejar de ser un espectador de las crisis internacionales para convertirse en un actor resiliente. Con la reciente finalización de un depósito de 23.000 metros cúbicos y el avance de otros 100.000 metros cúbicos adicionales, Mauritania alcanzará una capacidad total de 123.000 metros cúbicos. Este volumen no solo asegura el consumo interno ante tensiones en el suministro global, sino que posiciona a Nuakchot como un nodo logístico capaz de retener flujos que tradicionalmente buscaban refugio en Canarias.
El avance mauritano se produce en un momento de «tormenta perfecta» para el sector naval. Como ya advirtió Panos Laskaridis en el contexto de la crisis de Ormuz, la inestabilidad obliga a buscar puertos seguros y con capacidad de respuesta. Mientras Las Palmas sufre por las tasas de emisiones (ETS) impuestas por Bruselas, puertos fuera de la UE como Nuakchot o el nuevo Dakhla Atlantic se presentan como alternativas libres de cargas burocráticas y con infraestructuras renovadas.
Ould Diay subraya que este fortalecimiento es parte de una «visión ilustrada del Jefe de Estado» para proteger al país de las fluctuaciones del mercado. Al duplicar sus depósitos, Mauritania no solo guarda combustible; está blindando su economía y enviando un mensaje claro a las navieras internacionales: el monopolio de servicios en el Atlántico medio tiene un nuevo y ambicioso competidor.









