
La posición de Canarias como plataforma logística y militar de Occidente en el Atlántico Medio afronta un severo proceso de erosión estratégica. El giro en la política exterior de Madrid, marcado por el veto al atraque de buques con cargamentos hacia Israel y la prohibición de usar la Base de Rota para vuelos con destino al Golfo Pérsico, ha desencadenado una reacción punitiva en Washington y Tel Aviv. El malestar en los centros de mando estadounidenses ha reactivado propuestas en el Congreso de ese país para abandonar las bases de Rota y Morón, un repliegue que dejaría el flanco sur de la OTAN expuesto y diluiría el valor disuasorio del archipiélago canario frente a la creciente hegemonía de Marruecos en la región.
El informe técnico y de seguridad marítima en el que se fundamenta este escenario estratégico ha sido elaborado por Juan Ángel López Díaz, Coronel retirado de Infantería de Marina, miembro de la Asociación de Oficiales Escritores de España (AEME), del Centro de Pensamiento Naval y de la delegación española de Eurodefensa. El oficial vincula la pérdida de peso específico de las infraestructuras de las islas con las tesis desarrolladas en sus recientes monografías y análisis de inteligencia militar publicados entre 2023 y 2026. Sus conclusiones insisten en el riesgo inminente de que el eje comercial de Canarias quede subordinado al nuevo despliegue portuario y militar del norte de África debido al aislamiento diplomático con los proveedores tradicionales de tecnología de defensa occidentales.
La respuesta al desafío magrebí exige un plan de choque inmediato en las infraestructuras portuarias insulares que impida la entrada de capital extranjero en el control operativo de las terminales clave de las islas. Dado que el 90% del comercio exterior español se ejecuta por vía marítima, la pérdida de soberanía sobre los muelles canarios a favor de fondos o corporaciones alineadas con la estrategia de Rabat reduciría drásticamente la capacidad de disuasión de España. El Puerto de Las Palmas requiere una urgente mejora en sus accesos y capacidades de almacenamiento logístico para contrarrestar los incentivos fiscales que ofrece la orilla africana.
El debilitamiento del pivote geopolítico canario se refleja de manera nítida en la decadencia de su flota mercante y pesquera, históricamente vinculada a la economía del archipiélago. Los armadores nacionales continúan matriculando de forma preferente sus buques bajo pabellones de conveniencia extranjeros para eludir los costes regulatorios y la falta de apoyo fiscal del de pabellón español, un fenómeno analizado en los últimos informes del sector. Este éxodo de buques deja al archipiélago sin una reserva naval estratégica propia en caso de crisis de abastecimiento global.
El desmantelamiento de las unidades de pesca de media y gran altura en los caladeros tradicionales del banco canario-sahariano priva al Estado de una presencia física crucial en aguas de alto valor estratégico. Mientras el Gobierno central sostiene un alineamiento con los regímenes de Hispanoamérica que daña su credibilidad como líder transatlántico en los foros internacionales, Marruecos consolida de forma efectiva sus corredores comerciales sobre las aguas que circundan a Canarias. La falta de una réplica contundente en los ministerios económicos sitúa a las islas ante el riesgo real de quedar aisladas de las grandes redes de conectividad marina mundial, supeditadas al control logístico y de seguridad de las potencias de la orilla sur.
El declive de la influencia española coincide con la agresiva expansión comercial y diplomática de Rabat a través de su Iniciativa Atlántica Real, un proyecto diseñado para conectar a los países del Sahel con el océano a través de infraestructuras controladas por el reino marroquí. Por primera vez en la historia contemporánea, los puertos de la orilla sur del Estrecho de Gibraltar están en condiciones de arrebatar el liderazgo logístico a la Península, con proyecciones que sitúan el tráfico conjunto de Tánger Med y Nador West Med por encima del volumen de Algeciras. Esta pinza portuaria presiona de forma directa sobre el Puerto de La Luz en Las Palmas y el de Santa Cruz de Tenerife, obligados a competir con corredores marítimos marroquíes construidos sobre la base de las rutas tradicionales españolas.
La vulnerabilidad de las islas se agrava por la dependencia canaria del material de defensa de fabricación estadounidense y del intercambio de inteligencia antiterrorista y migratoria. El análisis de los centros de pensamiento naval —como la Asociación de Oficiales Escritores de España (AEME)— advierte de que el seguidismo diplomático hacia Rabat y el enfriamiento de las relaciones con la Casa Blanca debilitan la posición española ante un hipotético conflicto territorial en el área de soberanía compartida del banco pesquero canario-sahariano. En ese escenario, Washington e Israel alinearían sus activos tecnológicos e informativos con Marruecos, comprometiendo de forma directa el sostenimiento operativo de las Fuerzas Armadas desplegadas en el archipiélago.










