
Turcos, griegos, rusos que escapan de controles financieros de Bruselas, y marroquíes; pero no canarios. El reciente cruce de acusaciones entre el Cabildo de Gran Canaria y la patronales portuaria de Las Palmas por un viaje de prospección a la zona de Dakhla (Sáhara Occidental) ha quedado eclipsado por una revelación de mayor calado geopolítico y corporativo de las últimas décadas en Las Palmas: la entrada del Estado marroquí en el capital de la principal terminal de contenedores de la isla de capital hasta ahora netamente español.
La operación de venta del 45% de Boluda Maritime Terminals (BMT) a Marsa Maroc —la Société d’Exploitation des Ports— se negoció en estricto secreto. Esta discreción contrasta con el encendido debate público que consumía a la capital grancanaria a principios de diciembre de 2025.
La Reunión de Alto Nivel Marruecos-España se celebró los días 4 y 5 de diciembre, periodo en el que se gestaba la publicación del acuerdo de Boluda, aprobado el 19 de noviembre. Mientras los técnicos de la corporación Boluda acudían al almuerzo de Navidad de Fedeport—la patronal que vincula a empresarios y estibadores bajo el paraguas de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE)—, la información sobre el deal se mantenía blindada. El hecho de que la élite empresarial portuaria y la vinculada al ‘Régimen del 78’ no manejara datos sobre movimientos de directivos a Rabat y Casablanca, o los catalogara de «sin mayor importancia», subraya una profunda falta de preparación en un sector estratégico.
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, criticó públicamente la idoneidad ética de viajar a Dakhla, una zona con un proceso de descolonización «atascado». Sin embargo, el punto neurálgico del conflicto geopolítico y económico no estaba en Dakhla, sino en la calle del Poeta Joan Maragall, 2, de Madrid, donde se cerraba el acuerdo.
La entrada de Marsa Maroc no es un movimiento de un actor periférico. La compañía demuestra una salud financiera robusta: para el semestre finalizado el 30 de junio de 2025, el beneficio neto fue de 72,25 millones de euros, un incremento del 23,5% respecto a los 58,53 millones de euros del año anterior. Sus ventas e ingresos totales superaron los 265 millones de euros en el semestre, evidenciando el músculo económico detrás de su estrategia de expansión.
El objetivo de la inversión en Las Palmas es explícito: impulsar la logística integrada para los exportadores marroquíes. Al hacerse con una posición en el Puerto de La Luz, Marsa Maroc busca complementar sus propios puertos (Nador, Casablanca, Agadir) con la red española, fundamentalmente Las Palmas, para facilitar las rutas hacia El Aaiún y Dakhla. La inversión consolida a Las Palmas como un socio estratégico vital para el desarrollo de infraestructuras de Marruecos, incluyendo el nuevo puerto en Dakhla, cuya puesta en marcha se espera antes de 2029.
Con la irrupción de capital marroquí, el Puerto de La Luz confirma su perfil como un hub logístico global de capital heterogéneo. Este entramado financiero, ajeno a la esfera política insular, subraya cómo las decisiones geoestratégicas se toman fuera de Canarias, impactando directamente en su infraestructura crítica.










