
Grecia continúa acelerando la construcción de su arquitectura de seguridad y ciberdefensa mediante la combinación de inversión pública, compras internacionales y grandes donaciones del sector privado. En esta estrategia destaca el papel de la Fundación Benéfica Athanasios C. Laskaridis, entidad impulsada por el armador y dueño del astillero Astican en el Puerto de Las Palmas, que ha sufragado de forma exclusiva piezas clave del nuevo entramado defensivo en el Mediterráneo Oriental.
Mientras en Grecia invierte en defensa nacional, en el puerto de Las Palmas la filial del grupo Laskaridis mantiene excelentes relaciones con el capital turco que opera en el sector de los cruceros y en 2026 ha atendido al buque oceanográfico de Marruecos que ha estado estudiando la mediana entre Madrid y Rabat además del subsuelo marino de Canarias. Fedeport, la patronal vinculada al Grupo Laskaridis en Canarias, defiende la entrada del capital estatal de Marruecos en las terminales de Boluda en el archipiélago y la promoción de negocios e inversiones en Dakhla, en el Sáhara Occidental, en contra del criterio del Cabildo de Gran Canaria.
La aportación más reciente en materia de infraestructuras por parte de la fundación helénica ha sido la donación íntegra de la nueva sede de la Dirección de Tecnologías de la Información y Ciberespacio (DIPLEKYV) de las Fuerzas Armadas griegas. Ubicado en la Base Militar ‘Papagos’, este complejo tecnológico de alta seguridad requirió 18 meses de obras y fue inaugurado este verano con la presencia del primer ministro Kyriakos Mitsotakis y el ministro de Defensa, Nikos Dendias.
Turcos, griegos, marroquíes y tecnología israelí
En el ámbito táctico y operativo, la misma fundación del dueño de Astican donó dos sistemas de aeronaves no tripuladas V-BAT. La entrega de estos cuatro drones de despegue y aterrizaje vertical ha permitido al ejército helénico cubrir de forma inmediata los requerimientos de la Clase 2 de vigilancia marítima y terrestre, sirviendo de puente operacional antes del despliegue definitivo de la red multicapa.
Este blindaje escalonado, denominado ‘Escudo de Aquiles’, culminará en un horizonte de 35 meses con la llegada de los drones franceses Patroller de Clase 3, la adquisición de 36 lanzacohetes israelíes PULS (con alcance de hasta 300 kilómetros) y el objetivo de multiplicar por diez la fabricación nacional de drones ligeros. Grecia busca así afianzar una posición de disuasión autónoma e industrializada en el Mediterráneo Oriental con especial atención a las históricas reclamaciones de Turquía, combinando la vigilancia satelital con sistemas de ciberseguridad e inteligencia de alta precisión.
La arquitectura aérea de esta red multicapa integra soluciones del fabricante estadounidense Shield AI, responsable de los drones tácticos V-BAT de despegue vertical donados por la Fundación Laskaridis, junto con la tecnología del gigante francés Safran Electronics & Defense, diseñador de los avanzados sistemas Patroller de gran autonomía para labores de inteligencia. El dispositivo embarcado se completa con los drones helicóptero Camcopter S-100 de la austriaca Schiebel, concebidos para operar desde las cubiertas de las fragatas helénicas. Esta sinergia multinacional dotará a las Fuerzas Armadas griegas de una cobertura operativa sin precedentes en el Mediterráneo Oriental.










