
En el despiadado mercado de la náutica de recreo y el turismo de alto valor, la sostenibilidad ha dejado de ser una nota a pie de página en las memorias de Responsabilidad Social Corporativa para convertirse en un activo financiero de primer orden. Puertos Canarios, el ente público que gestiona la red autonómica del archipiélago, parece haber interiorizado esta máxima al anunciar ayer miércoles la formalización de seis candidaturas para obtener el sello Bandera Azul, un distintivo que por primera vez en España busca certificar puertos de gestión pública integral.
La selección no es azarosa. Al presentar las candidaturas de Agaete, Garachico, Caleta del Sebo, Gran Tarajal, Órzola y Playa Blanca, la dirección gerencia de José Gilbert Moreno no solo busca el reconocimiento estético, sino que intenta apuntalar su ambicioso Plan Estratégico 2024-2027. Bajo el concepto de «Eco-Puertos», el ente público pretende elevar los estándares de medio centenar de infraestructuras, en un momento en que los inversores y los usuarios del sector náutico penalizan cada vez más la gestión ineficiente de los recursos litorales.
El camino hacia la concesión de este galardón, otorgado por la FEE (Foundation for Environmental Education), impone una disciplina de costes y operativa que pondrá a prueba la eficiencia técnica de la administración canaria. La obtención de este sello otorgado por ADEAC supone una ventaja competitiva en el Atlántico. En un entorno donde la descarbonización y el respeto al medio marino son ahora criterios de selección para las grandes rutas internacionales, poseer un puerto con Bandera Azul es enviar un mensaje de estabilidad y calidad de servicio.
Para Puertos Canarios, este hito representa el paso de una gestión de mera infraestructura a una gestión de activos de marca. La designación de responsables específicos en cada enclave para vigilar el cumplimiento de los criterios sugiere que el Gobierno de Canarias entiende que la Bandera Azul no es una meta, sino un compromiso recurrente que debe renovarse anualmente bajo la lupa de jurados internacionales. Si el plan tiene éxito, el archipiélago no solo exportará sol y playa, sino también un modelo de gestión pública portuaria que prioriza la sostenibilidad como motor de su competitividad global.
Noticia escrita por Raquel Molina. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










