
Existe una peligrosa, y vulgar, tentación política de tratar el puerto de Las Palmas o Santa Cruz de Tenerife como una simple moneda de cambio local, utilizándolo para disputas partidistas o debates administrativos de corto plazo. Este es un error clásico que otros países ya han pagado caro en África. Puertos como Dakar, Nuakchot o Lomé están captando activamente tráfico que antes era europeo, ofreciendo una mayor agilidad política, aunque con menos garantías y más riesgo operativo. Si Las Palmas o Tenerife llegaran a perder su aura de puerto seguro, predecible y, fundamentalmente, estratégico, esos flujos logísticos y de seguridad que hoy le dan su peso geopolítico simplemente no regresarían.
Las Palmas y Tenerife actúan como infraestructura de control de tiempos del comercio africano-europeo. No carga ni descarga mineral, pero decide cuándo y cómo entra en Europa. En términos logísticos, eso es poder. Si el tráfico energético muestra el peso estratégico del puerto, el movimiento de graneles africanos revela su función invisible pero crítica en la logística de materias primas.
En octubre, en Las Palmas, un granelero (bulk carrier) de 92.758 GT, con 292 metros de eslora y 45 metros de manga, procedente de Port Kamsar (Guinea-Conakry), realizó escala en fondeo en el Puerto de Las Palmas antes de continuar su ruta hacia Gibraltar. El buque navegaba bajo bandera de Singapur, uno de los registros más utilizados por operadores globales de graneles. No hay que olvidar que el fondo soberano de Singapur tiene el 10% de OPCSA y eso no es por casualidad.
Port Kamsar es el principal puerto de exportación de bauxita e hierro de Guinea, materias primas críticas para la industria europea. El hecho de que un buque de ese tamaño utilice Las Palmas como punto de espera y ajuste no es casual: Permite sincronizar entrada al Estrecho, reduce riesgos operativos y evita congestiones en puertos continentales.
No fue un caso aislado. Otros movimientos de graneleros africanos con escalas técnicas en Las Palmas, incluyendo buques de 42.647 GT con destino San Ciprián (Lugo) y 34.492 GT hacia Aughinish Island (Irlanda), todos ellos bajo banderas de Bahamas o Islas Marshall.
Atlántico Medio: Zona Caliente Silenciosa
El Atlántico medio ha dejado de ser un espacio geográfico neutro. Convergen en él la expansión china en puertos africanos, la inestabilidad crónica en el Sahel, las rutas energéticas alternativas para Europa y una presencia creciente de flotas de conveniencia o interés. En este contexto, Las Palmas y Tenerife operan como la plataforma avanzada occidental más discreta y funcional, asumiendo una función de estabilidad estratégica sin necesidad de un despliegue militar explícito. Cada petrolero que escala, cada granelero que fondea o cada portacontenedores que ajusta sus tiempos en la bahía no es solo un dato económico; es también un dato de inteligencia logística de valor incalculable para las potencias occidentales.
Defensa sin uniforme
El valor estratégico del puerto grancanario o de Tenerie capital reside en que permite un apoyo a flotas aliadas sin ruido mediático, ofrece una flexibilidad operativa crucial para la Armada y, lo más importante, garantiza resiliencia logística en caso de crisis regional. Este modelo, donde una infraestructura civil adquiere un valor estratégico superior al de las bases cerradas, es el que prima en el siglo XXI. Por ello, cualquier degradación política, administrativa o reputacional del puerto impacta directamente en la capacidad de España de jugar en el tablero atlántico como un socio fiable de la OTAN y la Unión Europea.










