
En mayo de 1993, el salón principal del céntrico Hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife acogió el nacimiento de la Federación Canaria de Empresas Portuarias (Fedeport). La iniciativa, impulsada por figuras históricas del sector como Juan Pérez Pérez, José Juan Rodríguez del Castillo y Antonio Lecuona, buscaba crear un frente común frente a la nueva Ley de Puertos del Estado. La idea era ambiciosa: unir a las asociaciones de consignatarios de Gran Canaria, Tenerife y La Palma bajo un mismo paraguas para liderar la cadena de valor del tráfico marítimo en las Islas desde una óptica netamente regional y con sello local. Ahora acoge hasta un sindicato aunque sea una patronal.
En el acta fundacional firmada por el director general de Trabajo, José Luis González, señala la sede en calle La Marina, 7, 2º, Edificio Hamilton, oficina 27-E, 38002-Santa Cruz de Tenerife. Fue creada «a las 11,25 horas del día 17 de mayo de 1993, se ha recibido la documentación relativa a la Federación Canaria de Empresas Portuarias», reza el acta. «La Asociación tiene por ámbito territorial, el de la Comunidad Autónoma de Canarias, y por ámbito profesional el de los profesionales del sector de Consignatarios o Agentes Marítimos y Operadores, Contratistas de Carga y Descarga de Buques y otras actividades portuarias». También daba como sede secundaria «la Explanada Dársena Exterior, s/n, Edificio Macbsa, Puerto de la Luz y Las Palmas».
Griegos, Boluda…
Pero hubo un golpe de mano. El capital no canario terminó dinamitando la paz portuaria y las empresas fundadoras salieron. Ya no hay patronales de consignatarios de Tenerife y menos la de Las Palmas. El choque institucional que se ha materializado con dureza en 2026 a cuenta del encarecimiento de los costes operativos en el recinto grancanario lo expone. El golpe de timón de Las Palmas borró a Antonio Lecuona de cualquier documento que mencione su presencia fundacional.
Fedeport en cuanto a patronales acoge en 2026: Asociación Canarias de Empresas de Internet, Asociación de Empresarios de El Sebadal-AEDAL, Asociación de Estibadores, Armadores, Operadores de mercancía, de Terminales dedicadas y Concesionarios de canarias, (AOTEC), Asociación Canaria de Importadores de Cereales y Asociación Tinerfeña de Empresas de Reparaciones Navales, Suministros y Actividades Portuarias y la flota gallega de pesca en la órbita de Anacef. El resto son empresas directas. El caso curioso de AOTEC es que el sindicato derechista estibadores forma parte de esa estructura, que es una patronal. Es decir: Es como si UGT forma parte de la CEOE de Tenerife.
Presunto cártel en Las Palmas
Mientras la Asociación Canaria de Licenciados en Consignatarias de Buques (Asocelpa) abandera una oposición frontal contra la subida de las tarifas del servicio de amarre al considerar que resta competitividad al ‘hub’ atlántico frente a otros enclaves internacionales, Fedeport se ha posicionado a favor del incremento tarifario. Esta brecha expone la desconexión entre la patronal histórica y los consignatarios que día a día operan el tráfico de buques en el Muelle de La Luz, escenificando la pérdida final del espíritu unitario que se firmó tres décadas atrás en la capital tinerfeña.
Aquel equilibrio fundacional de caballeros duró lo que tardó en ser asaltada por medianeros de capital extranjero en el negocio del transporte marítimo de Canarias. El desembarco masivo de constructoras, navieras internacionales y empresas godas o multinacionales— borró del mapa a Tenerife y fue desplazando gradualmente a las sagas familiares canarias que habían levantado las operativas en los muelles de La Luz y Santa Cruz. A medida que las multinacionales absorbieron a las consignatarias históricas, los directivos de fuera tomaron el control de los órganos de representación, desplazando a la burguesía portuaria local y trasladando paulatinamente el eje de poder y de toma de decisiones hacia Gran Canaria.
Bajo el mando de un José Juan Ramos en los últimos doce años que representaba intereses del sector de los granos (Silos Canarios y Haricana) Fedeport ejecutó una metamorfosis para sobrevivir a la pérdida de peso de las empresas insulares. La patronal se reestructuró siendo dócil al poder, accediendo a fondos europeos y dando entrada a sectores ineconexos al puro servicio al buque. Sin embargo, la brecha de representatividad que dejó la salida de la clase empresarial autóctona ha terminado por estallar en el plano operativo, revelando dos visiones irreconciliables sobre el modelo de negocio en el Puerto de Las Palmas.










