La volatilidad en los mercados internacionales de granos y el repunte continuo en los precios de los cereales de origen europeo vuelven a situar bajo presión a la industria agroalimentaria y a las explotaciones ganaderas del archipiélago canario. La elevada dependencia exterior de las islas para la alimentación animal transforma cada fluctuación en las cotizaciones en origen en un impacto directo sobre los costes de producción locales, reduciendo los márgenes operativos de un sector que opera con escasa capacidad de absorción de costes adicionales.
Un análisis de los datos oficiales de precios del mercado comunitario revela incrementos consistentes en materias primas esenciales como la cebada, el trigo duro y el maíz durante el último trimestre. En el caso de la cebada forrajera en Alemania, los precios pasaron de los 203,50 euros por tonelada en octubre a rozar los 235,50 euros por tonelada hacia finales de año. Movimientos similares se han registrado en los mercados franceses de trigo duro, donde las cotizaciones se consolidan por encima de los 280 euros por tonelada.
Francia
Durante el último trimestre evaluado, el mercado de granos en Francia registró incrementos constantes en sus principales cotizaciones agrícolas. El trigo duro experimentó un encarecimiento de 5,80 euros por tonelada, pasando de 275,00 euros por tonelada en octubre a fijar su precio en 280,80 euros por tonelada hacia finales de diciembre. En el segmento de los cereales forrajeros destinados a la alimentación animal, el maíz anotó un subida de 7,20 euros por tonelada en el mismo período. Las cotizaciones de este insumo clave avanzaron desde los 208,00 euros por tonelada registrados en octubre hasta alcanzar los 215,20 euros por tonelada al cierre del trimestre.
Por su parte, el trigo panificable cerró el año con un ajuste al alza de 5,50 euros por tonelada. Los precios pasaron de un valor inicial de 218,50 euros por tonelada en octubre a consolidarse en los 224,00 euros por tonelada en diciembre.
Tendencia
Esta tendencia al alza repercute de forma directa en el coste de elaboración de los piensos compuestos en Canarias. Las islas importan prácticamente la totalidad de las materias primas necesarias para formular el alimento del ganado caprino, vacuno y porcino. Al incremento en el valor de la mercancía en el puerto de origen se suman los fletes marítimos y la logística interinsular, factores que amplifican la repercusión de los precios internacionales sobre los ganaderos canarios en comparación con sus homólogos peninsulares.
Las organizaciones profesionales agrarias del archipiélago han vuelto a senalar la urgencia de revisar y actualizar los mecanismos de compensación al transporte de mercancías. Aunque el Régimen Específico de Abastecimiento (REA) y las ayudas al transporte buscan mitigar el sobrecoste insular, los retrasos en las liquidaciones y los módulos de cálculo actualizados con desfase respecto a la realidad del mercado dejan a las explotaciones en una posición de vulnerabilidad financiera ante ciclos inflacionarios.
Cabras
El sector caprino, fundamental para la producción de quesos con denominación de origen en islas como Fuerteventura, Gran Canaria o La Palma, es uno de los más expuestos. La imposibilidad de trasladar íntegramente la subida de los costes de alimentación al precio final de la leche en puerta de granja o al producto elaborado genera un estrechamiento de márgenes que compromete la viabilidad económica de las granjas de menor dimensión.
Por su parte, la industria transformadora local enfrenta el reto de mantener la competitividad de sus productos frente a las importaciones de derivados lácteos y cárnicos procedentes de la Europa continental, donde los costes de producción se benefician de una logística terrestre integrada y un acceso directo a la materia prima. La presión sobre la cadena de valor alimentaria regional plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo productivo primario a medio plazo si las cotizaciones de los insumos mantienen la senda ascendente.
Las previsiones del mercado europeo apuntan a que la rigidez en la oferta global de granos y la incertidumbre geopolítica en las rutas de abastecimiento mantendrán tensionados los precios durante los próximos meses. Ante este escenario, los operadores del sector en Canarias demandan mayor agilidad en la gestión de las ayudas públicas y una revisión estratégica de la capacidad de almacenamiento de insumos en los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas para amortiguar la volatilidad a corto plazo.










