
El negocio del suministro de combustibles marinos en el Atlántico Medio se enfrenta a una crisis de capacidad simultánea provocada por el mal tiempo y la falta de inventario inmediato. Las restricciones en el Estrecho de Gibraltar, donde el fuerte oleaje genera olas de entre 1,5 y 2 metros y se pronostican vientos de hasta 25 nudos entre el 3 y el 4 de julio, han paralizado el repostaje en fondeo exterior. Este parón traslada toda la presión operativa de forma directa hacia los recintos de las Islas Canarias y la fachada subsahariana de West Africa, cuyos operadores exigen plazos de entrega extraordinarios de hasta dos semanas para garantizar el repostaje de las flotas en tránsito.
Proveedores
Las plataformas de las Islas Canarias se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema. Las marejadas obligan a suspender los aprovisionamientos habituales con barcazas, restringiendo la actividad en Las Palmas y Tenerife únicamente a los buques atracados o protegidos dentro de los rompeolas. Como consecuencia, la disponibilidad inmediata en el archipiélago es escasa y los proveedores ya exigen a los compradores plazos de entrega rigurosos de entre 7 y 10 días para asegurar cualquier tipo de combustible marino, eliminando la agilidad comercial de las islas frente a las rutas europeas.
Oleaje
La parálisis del Estrecho, donde Algeciras, Gibraltar y Ceuta imponen esperas obligatorias de 10 días de antelación para otorgar cobertura a los barcos, ha provocado que las navieras busquen suministros alternativos descendiendo hacia los puertos de West Africa. Sin embargo, los recintos africanos operan sin reservas de emergencia. En Lomé, Togo, los operadores comerciales exigen fijar las compras de VLSFO y LSMGO con un mínimo de 10 días de antelación, un cuello de botella idéntico al detectado en las costas de Walvis Bay, Namibia, donde las recomendaciones oficiales de entrega también se sitúan en los 10 días de espera.
Colapso
Los retrasos en los nodos de producción y distribución de Guinea y el Atlántico Sur complican la continuidad de las cadenas de suministro. En Lagos, Nigeria, las entregas de VLSFO requieren plazos de entre 5 y 7 días, mientras que en Luanda, Angola, los armadores afrontan demoras obligatorias de entre 5 y 6 días para recibir cargamentos de combustibles marinos destilados. Esta lentitud de respuesta se extiende hacia el cono sur, con plazos de entre 7 y 10 días en los puertos de Nacala y Maputo en Mozambique, y picos de colapso extremo en Port Louis, Mauricio, donde las esperas obligan a reservar con una antelación de entre 10 y 15 días.
Este escenario de saturación en West Africa y Canarias contrasta con la situación en el noroeste de Europa, donde el centro de distribución de la región ARA importó 247.000 barriles diarios de fueloil en junio, aumentando sus reservas independientes un 8% con respecto a mayo. No obstante, la escasez física global fuerza a los compradores europeos en los puertos de Skaw y Gotemburgo a reservar con 10 días de antelación, lo que cierra el circuito de suministro en el continente y obliga de forma prioritaria a los fletes internacionales a asumir los sobrecostes y los retrasos acumulados en las terminales del eje canario-africano.










