
El repliegue del barril de Brent a 85,53 dólares y la escasez física de combustible en los puertos del Norte reordenan la demanda de suministro marítimo en los enclaves del Archipiélago. El mercado global de repostaje marino atraviesa una fase de reajuste operativo marcada por la volatilidad de los precios del crudo y las rigideces de suministro en las principales plazas abastecedoras de Europa y África.
La geopolítica del transporte energético continúa reforzando la posición geográfica del Archipiélago como punto de soporte para el tráfico intercontinental. La persistencia de los ataques contra los petroleros y metaneros que intentan acceder al Canal de Suez obliga a la flota de crudo procedente de Oriente Medio a mantener rutas extendidas. La «derivación de toneladas-milla adicionales exige un volumen superior de bunker a escala global, favoreciendo la intensidad operativa de los proveedores que operan en las dársenas grancanarias y tinerfeñas«, informó una fuente conocedora del sector de Intercop en Las Palmas.
La cotización del barril de Brent ha cedido un 4,1% hasta situarse en 85,53 dólares tras la tregua táctica entre la administración estadounidense y Teherán. Sin embargo, la caída del precio de la materia prima no se ha traducido en un alivio homogéneo para los fletes internacionales, debido a las tensiones de disponibilidad física que arrastran los hubs del Norte de Europa y el mantenimiento del bloqueo de las milicias hutíes en el Mar Rojo.
En la zona de influencia atlántica, el puerto de Las Palmas se consolida como un nodo estratégico de suministro en competencia directa con Gibraltar, Tánger Med y los puertos sudafricanos. La escasez inmediata de producto en el área Ámsterdam-Rotterdam-Amberes (ARA), donde las entregas exigen plazos de preaviso de entre cinco y siete días, desplaza parte de la demanda de repostaje de oportunidad hacia la posición insular. La brecha de precios refleja este escenario: mientras el producto refinado en Rotterdam se encarece por tensiones locales en el gasóleo marino (LSMGO) hasta rozar los 1.207 dólares por tonelada, la plaza canaria busca afianzar sus márgenes competitivos para captar el tráfico desviado de la ruta del Cabo de Buena Esperanza.
Las fluctuaciones de las tarifas del fuelóleo de muy bajo contenido en azufre (VLSFO) acentúan la reorganización de las cadenas de suministro. El repunte registrado en Gibraltar, con subidas de 27 dólares por tonelada, y en Durban, con incrementos de 23 dólares, acorta las diferencias de costes de escala entre el norte del continente y las estaciones del Atlántico Medio. Para la flota mercante que bordea el continente africano evitando el paso por el estrecho de Bab el-Mandeb, las opciones de repostaje se ven condicionadas por las marcadas primas que exige el sur de África, convirtiendo a las estaciones de abastecimiento en Canarias en una parada crítica para optimizar la carga útil de los buques.
El diferencial entre el combustible tradicional y las mezclas de menores emisiones añade un elemento de análisis para las navieras operativas en el Archipiélago. La cotización del biocombustible B30-VLSFO ha profundizado su descuento respecto al producto convencional en el Estrecho, alcanzando los 151 dólares por tonelada métrica. Esta dinámica de precios empieza a condicionar las estrategias de abastecimiento de las flotas sujetas a la normativa europea de comercio de derechos de emisión (ETS) y los mandatos de la directiva FuelEU Maritime, que obligan a incrementar la intensidad de descarbonización en los trayectos con origen o destino en puertos de la Unión Europea.
La evolución del segmento del fuelóleo pesado (HSFO) muestra un comportamiento descendente tras la fijación de operaciones a la baja en los mercados neerlandeses a 522 dólares por tonelada. Esta brecha frente al VLSFO ha ampliado el diferencial ‘Hi5’ hasta los 121 dólares por tonelada. El ensanchamiento de este margen económico favorece a los buques equipados con sistemas de depuración de gases de escape (scrubbers), un perfil de navío con alta presencia en las rutas transatlánticas de graneles y portacontenedores que frecuentan las aguas canarias.










