El sector inmobiliario de Las Palmas muy pendiente de este hecho dado que el de las descargas apenas existe. La pesca canaria vuelve a encarar un abismo operativo a contrarreloj. Con la fecha límite del 15 de noviembre fijada en el calendario como una sentencia firme, el inminente vencimiento del protocolo pesquero entre la Unión Europea y Mauritania amenaza con dejar en tierra a la flota del archipiélago y paralizar la actividad en los muelles de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Ante la parsimonia de los despachos en Bruselas, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha lanzado un SOS de urgencia durante el Consejo de Ministros de la UE para exigir a la Comisión Europea que acelere las negociaciones y evite «un parón de consecuencias catastróficas para el flanco sur».
El ministro Planas ha trasladado de forma directa al comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, la urgencia de desatascar el diálogo para impedir el desalojo formal de los barcos españoles a partir del 16 de noviembre. «El protocolo concluye el próximo 15 de noviembre y queremos que la Comisión intensifique sus contactos porque no quisiéramos que la flota europea
El cronómetro de Bruselas acelera el desamparo insular
La dependencia histórica de los puertos canarios respecto a las aguas mauritanas sitúa a las Islas en el eslabón más débil de la cadena pesquera europea. El protocolo en vigor, que articula el acceso a uno de los caladeros más ricos de la costa occidental africana a cambio de compensaciones financieras e inversiones en desarrollo local, apura sus últimas semanas sin que exista un borrador de prórroga o renovación sobre la mesa. La falta de entendimiento entre la Comisión Europea y las autoridades de Nuakchot paraliza la planificación operativa de los armadores locales, incapaces de asumir los costes fijados para mantener barcos amarrados en puerto o buscar caladeros alternativos inexistentes.
El propio ministro ha advertido en Bruselas sobre las contradicciones de la política pesquera comunitaria si abandona su presencia estratégica en aguas de África Occidental. «Nosotros aplicamos los estándares más altos del mundo en materia de sostenibilidad», ha defendido Planas, incidiendo en que cuando la flota europea desaparece de estos caladeros estratégicos, su espacio es ocupado de inmediato por flotas competidoras que «no practican los mismos estándares y esquilman los recursos». En el caso del archipiélago canario, esta sustitución no solo esquilma las poblaciones de especies migratorias que sustentan a la flota artesanal insular, sino que altera el equilibrio socioeconómico de la frontera sur de la Unión Europea.
Las Palmas como base logística en jaque
La inquietud se extiende de forma vertiginosa por las cofradías y la patronal armadora de las islas. El puerto de Las Palmas no solo funciona como base de operaciones para los buques marisqueros, cefalopoderos y de arrastre que faenan bajo pabellón español o europeo en Mauritania, sino que ejerce de nodo logístico integral para el tratamiento, transformación y distribución de la pesca congelada hacia los mercados continentales.
A un mes y medio de que venza el plazo legal, la diplomacia europea apura los tiempos mientras los armadores canarios evalúan el impacto de un posible amarre temporal. La insistencia del Gobierno español en Bruselas busca garantizar que la continuidad del acuerdo mantenga la cobertura legal necesaria para que la flota no se vea abocada a abandonar el mar de la noche a la mañana, en un contexto donde la vulnerabilidad del sector pesquero insular exige respuestas inmediatas para evitar el colapso definitivo de la actividad en las dársenas del archipiélago.










