
La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha lanzado una seria advertencia a Bruselas sobre el potencial impacto devastador de las directivas europeas de descarbonización. Beatriz Calzada (CC), presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP), ha señalado que la imposición de normas de energías no fósiles sin considerar la realidad ultraperiférica y la competencia de África está generando una «competencia desleal» que podría comprometer la «vida» económica de las Islas Canarias.
Calzada ha avanzado que Puertos de Las Palmas se dispone a «luchar con Bruselas y con todas sus directivas y normas» en 2026, argumentando que las medidas actuales provocan la llamada «fuga de carbono». «Las medidas europeas hacen que nuestros puertos no puedan competir con las mismas reglas que el resto, con los del entorno africano. Las rutas, en vez de elegirnos a nosotros, se irán a otros puertos de África, donde van a poder recibir en pocos años prácticamente el mismo servicio a un precio inferior, lo que consideramos una competencia desleal,» resaltó Calzada.
La ejecutiva portuaria aboga por un cambio de jurisdicción: «Todas las medidas que tienen que ver con la descarbonización sean tomadas desde la Organización Marítima Internacional, y no aplicables exclusivamente al territorio europeo porque eso es lo que nos causa daño«. La dependencia de Canarias de la conectividad marítima hace que cualquier encarecimiento de la ruta por normativa ambiental se traduzca en una pérdida de tráfico vital para el archipiélago.
La advertencia de Calzada se produce en un momento de notable volatilidad. Tras un 2025 de «consolidación de rutas, nuevos tráficos y proyección internacional» impulsado por la crisis del Mar Rojo y el cierre parcial del Canal de Suez, la APLP prevé una bajada de tráficos en 2026. La crisis en el Mar Rojo había desviado rutas hacia el Atlántico, beneficiando al puerto de La Luz con un «aumento significativo de tráficos y números». Sin embargo, la reapertura gradual de Suez «obligatoriamente, nos va a llevar a una bajada en nuestras rutas», admitió la presidenta, confiando en que el esfuerzo de «captar nuevas rutas» en los últimos dos años pueda «paliar en cierta medida esa bajada».
A pesar de la crítica a la injerencia de Bruselas, la descarbonización es el reto central de la Autoridad Portuaria para 2026 y el horizonte 2030. Calzada recordó que, aunque Europa haya «excepcionado en determinadas obligaciones por ser región ultraperiférica», los puertos canarios no pueden «permitirse el lujo de perder tráfico por el hecho de estar excepcionados». La APLP se centra en avanzar en el suministro de biocombustibles, que el mercado está demandando con mayor rapidez, dada la «dificultad y el encarecimiento» de alternativas como el metanol o el amonio.
El plan incluye dotar al puerto de La Luz de almacenamiento de Gas Natural Licuado (GNL), especialmente para el sector crucerístico. Además, la planificación para la electrificación de muelles avanza en negociaciones con Red Eléctrica y Endesa, con el objetivo de poder «darle a todo el tráfico marítimo que recale en ellos lo que necesite» antes de 2030. La gestión de Calzada destaca la posición de «liderazgo» de los puertos de Las Palmas, que sirven de «ejemplo para puertos del Caribe», especialmente en el tráfico de cruceros, donde se aspira a mantener el crecimiento exponencial, consolidando el éxito de las nuevas terminales en Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria.










