
La joya de la corona del Archipiélago Chinijo puede respirar tranquila, al menos en lo que a sus cuentas se refiere. Ante la inquietud parlamentaria por posibles recortes en la ficha financiera de la Reserva Marina de La Graciosa, el Gobierno de Canarias ha lanzado un mensaje de «suficiencia y estabilidad». En una respuesta dirigida al diputado Oswaldo Betancort, el Ejecutivo no solo niega recortes por parte de la Administración General del Estado (AGE), sino que dibuja una estrategia de blindaje que combina recursos canarios, estatales y el pulmón financiero de Bruselas.
Ni recortes ni sombras: cuentas claras para 2026
La respuesta oficial es tajante: «No existen recortes de la AGE». Para este ejercicio 2026, la gestión de las aguas de La Graciosa se apoya en un trípode financiero que garantiza que las patrulleras sigan navegando y los científicos sigan investigando. La clave reside en la alineación con los Fondos FEMPA (2021-2027), que junto a los créditos propios de la Comunidad Autónoma, aseguran que la vigilancia y el control pesquero no bajen la guardia.
El ‘modelo Graciosa’ se expande
Lo más llamativo del documento no es lo que dice sobre el presente, sino lo que proyecta para el futuro. El Gobierno revela que está utilizando la experiencia de gestión en La Graciosa como base para una planificación estratégica a largo plazo que busca ampliar la red de reservas marinas en Canarias.
El Ejecutivo ya pone nombres propios sobre la mesa para futuras protecciones: Teno y Anaga (Tenerife); La Bocaina (entre Lanzarote y Fuerteventura). Este movimiento indica que La Graciosa ha dejado de ser un caso aislado para convertirse en el ‘manual de instrucciones’ de cómo Canarias quiere proteger su litoral en la próxima década.
Vigilancia total: más allá del papel
Para que una reserva marina no sea solo un parque de papel, necesita operatividad. El Gobierno destaca que la prioridad para este año es mantener la inspección pesquera y el seguimiento científico. En un entorno donde la presión turística y el furtivismo son amenazas constantes, el mantenimiento de los créditos para la operatividad de las embarcaciones se vuelve la línea de defensa más crítica.
La diplomacia del mar
Esta respuesta parlamentaria es un ejercicio de diplomacia institucional. Al asegurar que el Estado cumple con su parte, el Gobierno regional evita el choque frontal y se centra en la gestión técnica. Sin embargo, la mención al FEMPA nos recuerda que la protección de nuestros mares depende hoy más que nunca de la sintonía con las directivas europeas.
La Graciosa sobrevive a la incertidumbre presupuestaria de 2026, pero el reto será ver si esa sostenibilidad financiera de la que saca pecho el Gobierno aguanta el pulso de la inflación y el aumento de los costes de mantenimiento de una flota de vigilancia que no puede permitirse descansar.










