
Un paso en falso suele preceder a un movimiento sísmico: anunciar unas potencialidades que serían humo. La salida de la griega con base en Tel Aviv Energean de Marruecos tras una campaña de perforación decepcionante en el pozo Anchois-3, no ha originado un repliegue sino un cambio de coordenadas. Este marzo de 2026 la compañía, dirigida por Mathios Rigas, ha decidido ejecutar un giro estratégico de 180 grados: dejar atrás las aguas de Larache para buscar el «dorado» del gas natural licuado (GNL) en la frontera marítima entre Mauritania y Senegal.
Bajo la dirección estratégica de su presidenta, Karen Simon, y el liderazgo ejecutivo de Mathios Rigas, Energean encara este giro hacia el sur respaldada por una sólida y atomizada estructura de capital. El gigante UBS Asset Management se mantiene como el principal accionista con un 17,5%, seguido de figuras clave en el núcleo de la compañía como Stathis Topouzoglou (9,47%) y el propio Mathios Rigas, quien controla un 8,34% de los títulos, mientras que la entidad Leumi Partners Ltd. retiene un 8,70%, garantizando el pulmón financiero necesario para su nueva incursión en los yacimientos de Mauritania, Senegal y Angola.
Tras adquirir en 2024 participaciones clave a la británica Chariot y con el salvoconducto estatal marroquí de la ONHYM, Energean descubrió que el yacimiento de Anchois no ofrecía la viabilidad comercial esperada. Menos de un año después de entrar en Marruecos, la firma helena basada en Israel ha vuelto las llaves de las licencias Lixus y Rissana para centrar su pulmón inversor —respaldado por gigantes como UBS Asset Management (17,5%)— en activos con flujos de caja más inmediatos.
El interés de Energean se centra ahora en la región fronteriza entre Mauritania y Senegal, un nodo que ya no es una promesa, sino una realidad operativa. El proyecto Greater Tortue Ahmeyim, operado por BP y Kosmos Energy, realizó su primer envío de GNL en abril de 2025. Con una capacidad de producción de 2,3 millones de toneladas anuales en su primera fase, este enclave se ha convertido en el imán perfecto para empresas que, como Energean, buscan recursos en alta mar con infraestructuras ya consolidadas.
Rigas ha sido explícito en sus últimas declaraciones: la compañía no solo explora estos recursos fronterizos, sino que está a un paso de entrar en el sector de petróleo y gas de Angola, mediante la adquisición de participaciones en proyectos que ya están en fase de exploración y producción.
Todo lo de Marruecos resultó una retirada que sabría a torpeza o un error de cálculo geológico que ha dejado el campo libre a la competencia en el sur. Mientras las expectativas en Larache se desinflaban, el eje Mauritania-Senegal demostraba su robustez logística. La estrategia de Energean es ahora la de ir a lo seguro. Tras el revés marroquí, el grupo busca entrar en proyectos con activos ya existentes que garanticen rentabilidad inmediata para sus accionistas, entre los que se encuentran nombres propios como Stathis Topouzoglou y la entidad Leumi Partners.
El desplazamiento del centro de gravedad de la exploración hacia el eje Mauritania-Senegal consolida al archipiélago como la plataforma logística natural para estas operaciones. Si el gas se mueve hacia el sur, los puertos de Canarias refuerza su papel como base de reparaciones y avituallamiento para una industria que ha decidido que el futuro del Atlántico africano se escribe lejos de las costas marroquíes. El sueño del gas marroquí ha durado apenas doce meses, pero la ambición africana de la firma griega solo parece estar empezando, ahora con el rumbo fijado en las aguas profundas de Senegal y la madurez operativa de Angola.










