
Es que la Abogacía del Estado dice negro sobre blanco que quien participase en la aprobación de cuentas anuales de la entidad responderá con su patrimonio personal. La Armada Española evalúa de forma discreta pero firme su salida de la Fundación Puertos de Las Palmas. Mandos militares en el archipiélago confirman que la institución castrense se encuentra a la espera de instrucciones directas desde el Ministerio de Defensa en Madrid para desvincularse de la entidad pública portuaria. El detonante de este repliegue estratégico es el demoledor informe fiscalizador de Puertos del Estado, cuyas conclusiones desvelan severas irregularidades contables y pérdidas estructurales en la Fundación que han quebrado la cohesión de su consejo de administración. Hay patronos de la Fundación Puertos de Las Palmas como la patronal de la filial griega de Grupo Laskadiris que emplean este centro sin ánimo de lucro como plataforma de negocios.
La presencia del estamento militar en el patronato ha operado históricamente como un vector de consistencia moral e institucional para el Puerto de Las Palmas. Sin embargo, la brecha de gobernanza abierta por la auditoría estatal —que destapó pérdidas de 138.660,30 euros en 2024 y de 128.115,91 euros en 2025, además de la opacidad en la gestión de los más de 300.000 euros de rentas anuales cedidas por la Autoridad Portuaria— habría encendido las alarmas la Armada en Las Palmas por el riesgo de daño reputacional.
Apoyo moral
El malestar en la Armada responde a una asimetría política profunda: además de los asuntos contables de Puertos del Estado ninguno de los representantes políticos y empresariales que se sientan en el patronato de la Fundación ha salido jamás en defensa de la soberanía militar cuando los sectores civiles exigen la reconversión de la Base Naval de Las Palmas, que no viene del franquismo sino de 1922.
Las instalaciones de la flotilla atlántica permanecen en el centro de un debate recurrente sobre su devolución para el uso ciudadano y la expansión urbanística de la capital grancanaria. El informe de Puertos del Estado ha colmado la paciencia de mandos navales, quienes estarían considerando que la entidad portuaria instrumentaliza el prestigio moral de la Armada para cubrir deficiencias de gestión civil, mientras se desentiende de los desafíos estratégicos del cuerpo en las islas.
En los despachos oficiales del Arsenal se asume que la vinculación formal con un organismo colocado en la picota por la inspección del Estado compromete el rigor de la institución. Con la apertura de un expediente de fiscalización que amenaza con derivar en responsabilidades administrativas superiores, la salida ordenada de la Armada de la Fundación se perfila como un movimiento necesario para proteger la inmunidad reputacional de la defensa nacional frente al cisma contable entre Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria de Las Palmas.










