
Para que la posteridad no sea un simple olvido cubierto de polvo, el Puerto de Las Palmas a iniciativa de la presidenta Beatriz Calzada ha decidido este 12 de febrero de 2026 en consejo de administración que el nombre de Juan Socas Betancor se convierta en piedra y esquina, en dirección y destino, porque hay hombres que no solo pasan por los lugares, sino que los sostienen. Juan, que fue el mayor de diez hermanos nacidos en la humildad que curte el carácter, entró en el puerto con trece años, de la mano del abuelo Villalba, para aprender que el mundo se divide entre los que miran el mar y los que, como él, sabían sujetarlo a tierra firme con un nudo de ballestrinque y una voluntad de hierro.
No era Don Juan un hombre de medias tintas, pasaba allí noche y día, aprendiendo que la dignidad se mide por la tensión de una estacha y el respeto que se le debe al barco que viene de lejos, y así, desde aquel niño que cargaba y descargaba bultos bajo el sol de la Isleta, nació el empresario que no escarmienta, el que fundó el Grupo Sepcan-Sapcan y entendió que el puerto necesitaba agua, limpieza y vanguardia. Su éxito no fue un azar de la marea, sino el resultado de 60 años de tesón, los mismos que le llevaron a ser pregonero de pasiones y director de voces, porque sabía que la vida, como una buena maniobra de atraque, requiere armonía y que nadie suelte su cabo antes de tiempo.
Ahora, cuando sus hijos José Juan, Sergio y Carla pilotan la nave que él botó con tanto esfuerzo, la Autoridad Portuaria de Las Pamas le rinde el tributo definitivo. Una calle llevará su nombre. Para que cuando el viento sople fuerte desde el mar, los que por allí caminen recuerden que hubo un hombre íntegro, íntegro, que empezó desde muy abajo, tan abajo que sus manos tocaban el agua del muelle, y que desde allí edificó un legado que hoy es parte inseparable de la historia viva de Canarias. Juan Socas ya no es solo un recuerdo; es y será es un punto fijo en el mapa, un noray eterno donde la memoria del puerto de Las Palmas podrá amarrarse para siempre.
Noticia escrita por José L. Jiménez. Editado y verificado por Gara Vega. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.











Juan Socas fue mí jefe y un padre. Se nos fue una Vella persona que se preocupaba con sus trabajadores y por el movimiento portuario. Que Dios lo tenga en la gloria. Nos veremos.