
La capacidad de la Armada Española para mantener comunicaciones militares a larga distancia y asegurar la soberanía operativa en entornos degradados (DDIL) depende fundamentalmente de la robustez de su red de Alta Frecuencia (HF), una tecnología que ha resurgido como alternativa crítica a las comunicaciones por satélite (SATCOM). En esta arquitectura de seguridad nacional, Las Palmas de Gran Canaria emerge como un nodo vital y estratégico para la defensa.
El ingeniero técnico de Arsenales de la Armada Española, Jorge Martínez Lafuente, «en el contexto actual de la defensa, donde las comunicaciones por satélite son blanco constante de ataques, la infraestructura de HF en Las Palmas no es solo una reserva, sino un elemento de soberanía tecnológica crucial para asegurar la capacidad de mando y control de la Armada en todo el Atlántico oriental«. Y es que Martínez Lafuente señala que «para la OTAN el uso de los servicios BRASS se apoya en los diferentes nodos repartidos por las naciones aliadas. Estos servicios se prestan desde los nodos de una nación u otra en función de la zona de influencia y de la cobertura de las radiocomunicaciones».
El corazón en Las Palmas de este sistema de comunicaciones es el BRASS (Broadcast and Ship-Shore), un conjunto integrado desplegado en España desde 2006 que permite enlazar a las estaciones en tierra con buques dispersos, ofreciendo servicios de voz analógica y mensajería. Su relevancia se ha disparado ante la vulnerabilidad demostrada del SATCOM a ataques de interferencia (jamming), suplantación (spoofing) y otras técnicas de denegación de servicio. Además, el BRASS, al ser un sistema de propiedad nacional, reduce la dependencia de proveedores de servicios externos y sus altos costes.
Las Palmas: El nodo de emergencia
La arquitectura nacional del sistema BRASS está geográficamente repartida para asegurar la redundancia y cobertura total. Las Palmas alberga la infraestructura crucial que garantiza la continuidad de la comunicación en caso de fallo peninsular: En la capital grancanaria está el Nodo CECOMPAL (Centro de Comunicaciones de Pal): Este es el nodo de emergencia del sistema BRASS y su instalación en Las Palmas fue y es esencial dada la distancia geográfica del archipiélago respecto a la Península.
Canarias cuenta con una estación radio receptora propia, que junto con el CECOMPAL, asegura que, en caso de pérdida de enlace con los nodos principales (CECOMMAD en Madrid y CECOMFLOT en Cádiz), se puedan seguir proporcionando los servicios BRASS a la flota nacional y aliada. Este despliegue convierte a Las Palmas no solo en un punto logístico, sino en el tercer pilar de la seguridad de las comunicaciones de la Armada, siendo capaz de gestionar las radiodifusiones y los enlaces buque-tierra nacionales y de la OTAN.
Casi dos décadas después de su entrada en servicio, el sistema BRASS enfrenta la necesidad inminente de una modernización. Los equipos actuales de transmisión basados en tecnología de amplificadores de válvulas son difíciles de mantener, ya que los repuestos no se fabrican. La actualización exige migrar a la tecnología de estado sólido (transmisores Marconi-Elmer de 10 kW), indispensable para cumplir con los nuevos estándares STANAG de la OTAN, que demandan una elevada velocidad de salto en frecuencia.
Aunque el sistema BRASS nacional se emplea actualmente para radiodifusiones, enlaces buque-tierra y enlaces MRL (Maritime Rear Link) utilizando mensajería ACP-127 y protocolos ALE 2G (Automatic Link Establishment), el futuro exige una migración tecnológica profunda. El desarrollo de la I3D (Infraestructura Integral de Información para la Defensa) en España implica pasar de la conmutación de circuitos, utilizada por el BRASS, a la conmutación de paquetes basada en protocolos TCP/IP. Este cambio permitirá a la Armada Española transmitir cualquier tipo de datos –archivos, imágenes, correo electrónico y voz sobre IP (VoIP)–, elevando la velocidad de transmisión de los actuales canales de 3 kHz a niveles que aseguren una Calidad de Servicio (QoS) útil, superando la limitación actual de 9600 bits por segundo (bps) en los servicios de voz analógica.










