
Rusia ha intensificado su despliegue militar en el Sahel mediante la entrega de un importante lote de armamento pesado a la junta militar de Mali. La operación, que incluyó el uso de un buque de carga sujeto a sanciones de Estados Unidos y la escolta de un buque de guerra de la Flota del Báltico, demuestra la determinación de Moscú por consolidar su influencia en África Occidental a través del Cuerpo Africano, la estructura que sustituyó al Grupo Wagner, informa United24.
Según la investigación desarrollada por BBC Verify a partir de imágenes satelitales y datos de seguimiento marítimo, el buque de carga ruso Mikhail Britnev zarpó el 18 de junio desde el puerto militar de Baltiysk. La embarcación cruzó el Mar del Norte y el Canal de la Mancha bajo la custodia de un buque de desembarco ruso de la clase Proyecto 775 Ropucha, hasta atracar el 9 de julio en el puerto de Lomé, en Togo. Desde ese punto costero, el material militar fue trasladado por vía terrestre hasta la capital maliense.
Las imágenes difundidas por la televisión estatal de Malí, ORTM1, confirmaron la llegada a Bamako de un nutrido convoy compuesto por vehículos de combate de infantería de última generación BMP-3, blindados de transporte BTR-82A, vehículos tácticos Tigr y unidades blindadas VP11 de fabricación china. La coincidencia entre los vehículos observados en cubierta mediante fotos satelitales y los exhibidos en Bamako confirmó el itinerario de la nave sancionada en 2024 por las autoridades estadounidenses.
La utilización de Baltiysk como punto neurálgico para el tráfico de armas hacia el continente africano no constituye un hecho aislado. Los registros marítimos confirman que otros cargueros, como el Sabetta, han utilizado las mismas instalaciones del enclave báltico para transportar pertrechos militares hacia puertos estratégicos de la región como Conakry, en Guinea, consolidando una ruta logística opaca al margen de los circuitos de comercio internacional.
El envío masivo de armamento se produce en un momento de máxima tensión para el régimen militar maliense, acorralado por la presión de las milicias armadas en el norte del país. La llegada de los blindados busca además restaurar la confianza tras las graves pérdidas sufridas a principios de julio cerca de Tabrishat, donde una emboscada se saldó con decenas de bajas en las filas malienses después de que las fuerzas rusas del Cuerpo Africano se replegaran de la zona de combate sin prestar apoyo terrestre ni aéreo.










