
La que estaba llamada a ser la mayor operación corporativa de la década en el transporte marítimo canario ha encallado definitivamente. Las negociaciones entre Boluda y el vehículo inversor Transoceánica Canaria para adquirir el paquete de rutas interinsulares de Naviera Armas Trasmediterránea se han dado por concluidas sin éxito. El fracaso de este frente común canario-valenciano es porque Baleària va camino de quedarse con algo de capital canario con la empresa de transportes que fundó la familia Armas cuando terminó la Guerra Civil en 1939 y ya sobre 1943 tenían el control de Falange, el brazo político del franquismo.
Esto ha llevado al colapso de la operación de la mercantil de Transoceánica Canaria, que pasará de estar presidida por el administrador único de Lavina en Canarias a un directivo de una cadena de gimnasios. La sociedad que reunía a la pomada de las islas —incluyendo a Rodolfo Núñez Ruano (presidente y dueño en parte de Binter), Germán C. Suárez (administrador de Astican) y José Julio Artiles (ejecutivo y llamado a ser sucesor de Juan Miguel Sanjuan en Satocan)— optó por una drástica simplificación hacia la unipersonalidad bajo el control de Avantech Equipos, la firma de Francisco Guerra Álvarez, que es la gestiona espacios deportivos, en teoría, porque su empresa, Lude, ha sido vendida a un fondo que opera con la marca Alfafit.
Este movimiento, que inicialmente se interpretó como una purga técnica para agilizar la compra, ha resultado ser el síntoma de un repliegue ante la imposibilidad de cerrar un acuerdo que exigiría un desembolso líquido de 100 millones de euros y la asunción de una deuda estructural compleja. Y que los fondos propietarios de Armas han encontrado en Baleària una salida eficiente al tiempo que un socio industrial que no compromete la salida del capital ante el Gobierno central.
La alianza entre Boluda y el pool de inversores canarios no ha logrado convencer a los acreedores, quienes parecen preferir mantener el control del negocio y buscar una desinversión por piezas antes que aceptar una quita o una oferta que no satisfaga sus retornos previstos para este ejercicio 2026. El traslado de su sede fuera de la filial insular de Lavinia marcan ya la distancia definitiva del núcleo duro empresarial con el proyecto. La estructura de Avantech Equipos, ahora en solitario al frente de Transoceánica, hereda una sociedad diseñada para un asalto al poder marítimo que, por ahora, ha quedado en vía muerta.









