
Datos dados a conocer por Puertos del Estado. El activo consolidado del ente público cerró el ejercicio de 2024 en 733.530.478,73 euros, un indicador del músculo financiero que consolida a la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife en el Atlántico Medio. La fortaleza de este balance descansa sobre una expansión patrimonial sin precedentes en la última década. Los fondos propios de la institución portuaria tinerfeña escalaron hasta un hito histórico. El patrimonio neto de la institución rebasó por primera vez los seiscientos millones de euros, situándose en 601.940.437,46 euros al cierre del ejercicio, un avance sustancial frente a los 586.648.466,98 euros del periodo anterior.
La evolución contable desde el año 2015 dibuja un proceso de acumulación de reservas extraordinario. La entidad partía entonces de un patrimonio neto de 524.902.504,26 euros. Los ejercicios posteriores consolidaron esta tendencia al alza con 531.912.732,37 euros en 2016 y 554.393.425,67 euros en 2017. El capital propio de la organización resistió las turbulencias de los años previos a la pandemia con 556.415.553,48 euros en 2018 y 566.008.904,15 euros en 2019. El retroceso coyuntural experimentado durante el impacto global del año 2020, cuando el patrimonio neto disminuyó a 533.136.466,32 euros, dio paso a una recuperación vigorosa de la solvencia institucional. Los fondos propios se elevaron de forma consecutiva a 551.422.180,27 euros en 2021 y a 586.599.047,72 euros en 2022, antes del asalto definitivo a la cota de los seiscientos millones de euros registrado en el cierre de las últimas cuentas anuales de 2024.
La locomotora de los ingresos de explotación
El crecimiento patrimonial se sostiene en un comportamiento comercial dinámico de las terminales de la provincia occidental canaria. La cifra de negocios escaló hasta los 56.112.254,57 euros en 2024, un registro máximo que supera ampliamente la facturación de 50.389.301,45 euros de 2023. La reactivación de los servicios marítimos y la recuperación de las tasas de actividad y pasaje contrastan con el escenario de mínimos de 2015, cuando los ingresos se situaban en 38.745.347,99 euros.
La serie histórica muestra una trayectoria ascendente que se vio interrumpida en el inicio de la década por las restricciones a la navegación. Los ingresos portuarios evolucionaron desde los 43.460.745,62 euros en 2016 a los 47.661.806,19 euros en 2017, estabilizándose en los 46.516.319,33 euros en 2018 y los 47.333.465,68 euros en 2019. El impacto de la pandemia redujo la facturación de la actividad a 38.434.646,43 euros en 2020. La recuperación posterior requirió esfuerzos de gestión notables para rebasar de nuevo el umbral de los cincuenta millones de euros, logrando 50.607.333,36 euros en 2021 y 51.975.623,52 euros en 2022.
La variación interanual de los activos totales acompaña esta evolución de la riqueza generada. El activo de la Autoridad Portuaria, que en 2015 se situaba en 668.271.950,30 euros, ha encadenado fases de inversión constantes en infraestructuras de abrigo y terminales de contenedores. El balance total de la entidad pública registró 665.764.424,76 euros en 2016; 709.724.527,31 euros en 2017; 715.920.575,37 euros en 2018 y 726.480.358,67 euros en 2019. Los ejercicios de la presente década mantuvieron este volumen patrimonial con 725.321.525,61 euros en 2020 y 731.708.293,90 euros en 2021. Las cuentas de 2022 marcaron el techo de valoración del activo con 753.209.416,78 euros, ajustándose a 731.886.088,09 euros en 2023 previo al repunte patrimonial definitivo.
El incremento de personal como respuesta operativa
El aumento del volumen de negocio y el valor de las infraestructuras ha obligado a la dirección de la Autoridad Portuaria a tomar decisiones estratégicas en su política de personal. A diferencia del modelo de reducción de costes laborales impuesto en otros puertos estatales, Santa Cruz de Tenerife ha optado por ampliar su plantilla de forma gradual para evitar los cuellos de botella operativos en la gestión de las dársenas.
La plantilla media del puerto tinerfeño creció hasta los 240 trabajadores en 2024, un incremento respecto a los 229 empleados registrados en 2023 y los 226 profesionales que formaban parte del equipo en 2022. Esta política de contratación revierte el periodo de mínimos de personal que coincidió con las restricciones sanitarias de 2021, cuando el número de trabajadores en plantilla se desplomó a 223 operarios desde los 230 empleados activos en el año 2020.
La plantilla histórica de la institución ha oscilado tradicionalmente para adaptarse a las demandas del mercado portuario. El puerto funcionaba con 222 trabajadores en 2015, descendiendo a su cota más baja de la década en 2016 con 218 empleados. La paulatina incorporación de técnicos elevó la plantilla a 226 personas en 2017, tocando su máximo absoluto de la serie histórica en 2018 con 243 trabajadores, una cifra muy cercana a los 240 empleados declarados en el año 2019. El retorno al nivel de los 240 profesionales en el último ejercicio evidencia una apuesta por el factor humano para consolidar la eficiencia de los servicios, agilizar la tramitación de las concesiones y dar soporte al fuerte crecimiento de la actividad comercial.










