Los registros de entrada de crudo trazan una geografía comercial libre de retórica política. Mientras Europa lidia con la reconfiguración de sus flujos tras las sanciones internacionales y las tensiones en Oriente Medio, las refinerías españolas operadas por Repsol, Cepsa y BP han encontrado en el continente africano un pivote operativo fundamental. Entre enero y julio de 2026, España importó 11,85 millones de toneladas métricas de crudo procedentes de África, lo que representa un incremento del 9,8% respecto a los 10,79 millones de toneladas registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior. Novedad: Senegal entregó 800.148 toneladas en 2025. Nota de transparencia/Disclosure: La autora no mantiene posiciones abiertas, intereses financieros ni vínculos de asesoría con ninguna de las consignatarias, navieras, fondos de inversión ni administraciones públicas citadas en esta crónica.
El motor indiscutible de este flujo atlántico sigue siendo Nigeria. El gigante de la OPEC entregó 6,23 millones de toneladas métricas al sistema español a lo largo de 2025 y ha acelerado el ritmo en los primeros siete meses de 2026 con 3,70 millones de toneladas adicionales. Para los ingenieros de procesos de las refinerías de Cartagena, Bilbao o Castellón, la relevancia del Bonny Light nigeriano no radica únicamente en el volumen, sino en sus propiedades químicas: un crudo ligero y dulce con bajo contenido en azufre, idóneo para maximizar el rendimiento en la destilación de diésel y queroseno con un menor consumo energético en el desulfurado.
Lo que llega a Canarias
Sin embargo, el avance más drástico en la cuota de mercado africana lo protagoniza Libia. A pesar de la fragmentación institucional y las interrupciones esporádicas en los terminales del golfo de Sirte, las descargas de crudo libio en puertos españoles sumaron 4,43 millones de toneladas en 2025 y acumulan ya 3,55 millones de toneladas hasta julio de 2026, superando holgadamente los registros del mismo tramo del año previo (2,96 millones). La proximidad logística de sus puertos de carga acorta las rutas de navegación por el Mediterráneo a menos de cuatro días, reduciendo significativamente los costes de flete marítimo.
El tercer pilar del suministro africano se ubica en el norte del continente. Argelia aportó 3,75 millones de toneladas en 2025 y mantiene un flujo regular en 2026 con 2,01 millones de toneladas hasta julio. Las entregas de Argel, caracterizadas por su estabilidad en entregas mensuales que oscilan entre las 190.000 y las 486.000 toneladas (alcanzadas este último mes de julio), confirman que el intercambio de hidrocarburos líquidos opera bajo una lógica estrictamente comercial e independiente de los vaivenes diplomáticos regionales.
La dependencia del crudo africano se refuerza mediante una amplia red de aprovisionamiento secundario pero crucial para la flexibilidad de las plantas peninsulares. Angola aportó 1,55 millones de toneladas en 2025 y registra 1,15 millones de toneladas en los primeros siete meses de 2026, con picos mensuales destacados como las 268.094 toneladas importadas en junio.
Estabilidad
Por su parte, tras su irrupción en el mapa de exportadores de crudo, Senegal entregó 800.148 toneladas a España en 2025 y consolida envíos constantes en 2026 con 269.563 toneladas acumuladas, mientras que Guinea Ecuatorial y Ghana contribuyeron conjuntamente con más de 1,09 millones de toneladas en 2025, manteniendo en 2026 remesas de 417.970 toneladas y 242.533 toneladas respectivamente. A este entramado se suman además las operaciones puntuales de Camerún con 264.678 toneladas y Costa de Marfil con 69.179 toneladas en el acumulado anual de 2026.
En el cómputo global de 2025, el petróleo de origen africano supuso 18,42 millones de toneladas métricas sobre un total de 61,42 millones de toneladas importadas por España, consolidando una cuota de mercado del 30,0%. Esta diversificación de orígenes permite a los operadores españoles mitigar los riesgos de volatilidad en las tarifas de los supertanques y reaccionar con agilidad ante cualquier perturbación en el estrecho de Bab el-Mandeb o el canal de Suez.










