
La fluidez del comercio marítimo mundial choca una vez más con los límites físicos de las infraestructuras en el Mediterráneo occidental. Los armadores que operan en el eje del estrecho de Gibraltar enfrentan retrasos operativos severos debido a una saturación extrema de los puntos de abastecimiento. Veintiún buques permanecen fondeados en la bahía de Gibraltar a la espera de recibir combustible. El agente portuario MH Bland reporta retrasos de entre 24 y 48 horas en las entregas de los proveedores de la colonia británica.
La vecina Algeciras experimenta una situación similar. Los tiempos de espera para el suministro de bunkering en la costa española oscilan entre las 12 y las 18 horas de demora. Operadores del sector atribuyen este colapso a una agresiva campaña de sobreventa por parte de las firmas suministradoras locales. Conseguir combustible en este cuello de botella estratégico requiere ahora una planificación extraordinaria. Las navieras deben cerrar sus reservas con una antelación mínima de 15 días para garantizar el aprovisionamiento de sus flotas sin penalizaciones en sus rutas comerciales.
Las Palmas y la paciencia programada en el Atlántico Medio
La saturación de los puertos peninsulares desplaza la presión logística hacia el sur. El puerto de Tenerife y el de Las Palmas ofrecen un entorno de suministro más predecible para el bunkering de Canarias, aunque exige márgenes de maniobra amplios a los departamentos de compras de las corporaciones navieras. Los compradores deben anticipar sus pedidos entre 7 y 10 días para asegurar la carga de fuelóleo de alto contenido en azufre (HSFO), fuelóleo de bajo contenido en azufre (VLSFO) y gasóleo marino (LSMGO).
La estabilidad operativa en el archipiélago canario contrasta con la volatilidad del Mediterráneo central. Frente a las costas de Malta, los operadores navieros se ven obligados a consultar la disponibilidad de stock entre 5 y 7 días antes de la llegada estimada de sus embarcaciones. El mercado maltés arrastra una ligera escasez de gasóleo marino que ralentiza las operaciones de carga, con previsiones de recuperación logística para las próximas semanas. En la península ibérica, Lisboa mantiene una disponibilidad estable de todos los grados de combustible, mientras que Barcelona exige reservas con una semana de antelación.
El continente inmóvil y la escasez del combustible pesado
El panorama del bunkering en África occidental, austral y oriental dibuja un mapa de escasez estructural crónica. La oferta de fuelóleo pesado permanece bajo mínimos en la práctica totalidad de los sistemas portuarios del continente africano. Conseguir combustible para entregas inmediatas en los hubs de Lomé, en Togo, y en la bahía de Walvis, en Namibia, se ha convertido en una tarea compleja que obliga a las navieras a operar con plazos de entrega mínimos de siete días.
La costa atlántica del continente muestra realidades dispares. Luanda, en Angola, destaca como uno de los puntos más ágiles de la región al exigir un preaviso de apenas 4 o 5 días para despachar lotes de VLSFO y LSMGO. En Lagos, la capital económica de Nigeria, el suministro de combustible de bajo contenido en azufre requiere de 5 a 7 días de espera previa.
La costa oriental africana replica este patrón de cuellos de botella y esperas prolongadas. En Durban y la bahía de Algoa, en Sudáfrica, las entregas inmediatas están prácticamente bloqueadas. Las empresas marítimas necesitan emitir avisos de suministro con un margen de 5 a 7 días para cargar sus tanques de combustible. La misma rigidez operativa domina los puertos de Nacala y Maputo, en Mozambique, así como Port Louis, en Mauricio, donde las reservas de VLSFO deben formalizarse con una semana de antelación para evitar la parálisis de los buques portacontenedores.
El norte de Europa y los límites de la eficiencia líquida
En el norte del continente europeo, la eficiencia logística habitual de la región ARA (Amberes-Rotterdam-Amsterdam) se enfrenta a restricciones operativas inmediatas. Los compradores de combustible marino deben programar sus reservas con 5 a 7 días de antelación para obtener cobertura garantizada de los distribuidores locales. A esta menor fluidez de mercado se sumó un incidente químico en el muelle Deurganck de Amberes, donde un derrame de ácido fluorhídrico procedente de un contenedor a bordo de un carguero obligó a suspender temporalmente el tráfico portuario. Las terminales han recuperado la normalidad con la única excepción de la terminal MPET.
Los inventarios de fueloil gestionados de forma independiente en el hub de la región ARA registraron un incremento del 9% en lo que va de julio en comparación con la media del mes anterior. Esta acumulación de reservas coincide con un descenso notable de las importaciones diarias de fuelóleo en la zona de control del Mar del Norte, que cayeron a 175.000 barriles diarios frente a los 215.000 barriles importados en junio. La mayor parte de este flujo de crudo procesado provino de refinerías ubicadas en Colombia, el Caribe neerlandés y Francia. Las importaciones de gasóleo en la región también se contrajeron sustancialmente, situándose en 84.000 barriles diarios en julio frente a los 188.000 barriles registrados durante el mes precedente.










