
El negocio del transporte de mercancías en el Atlántico Medio asiste a una ruptura total de su equilibrio histórico. La naviera Baleària ha activado una ofensiva logística sin precedentes en la línea Cádiz-Canarias mediante la incorporación del buque rolón Abu Samrah, un gigante de 4.070 metros lineales de capacidad de carga rodada. El movimiento corporativo, lejos de ser un mero incremento estacional de plazas, constituye un desafío directo a la posición de dominio que el holding de Vicente Boluda ejerce sobre el abastecimiento y la distribución industrial del archipiélago.
La introducción de este activo, adelantado el pasado martes por Puente de Mando en cuanto a la logística platanera, a partir del próximo 23 de junio altera por completo las reglas de juego en el tráfico de bienes de consumo y provisiones. Con capacidad para albergar 279 trailers y dotado de doce camarotes para conductores profesionales, se convertirá en el barco de carga rodada de mayor envergadura en la historia contemporánea de este servicio. La naviera que preside Adolfo Utor utiliza este despliegue masivo para plantar cara ante la exportación del plátano de Canarias y asegurar la cadena de suministro agroalimentaria.
El desembarco de Baleària bajo este esquema disruptivo busca erradicar la inercia del mercado y captar los clientes descontentos por la pérdida de fiabilidad de Grupo Armas Trasmediterránea. La estrategia pasa por establecer un puente marítimo permanente de alta frecuencia: el nuevo buque rolón operará de forma combinada con el Villa de Tazacorte y los ferries Volcán de Tinamar e Hypathia de Alejandría. Esta rotación cruzará cuatro barcos semanales entre el sur de la Península y los puertos canarios, una regularidad que presiona de forma severa las estructuras de costes y los tiempos de entrega del transporte de contenedores que abandera el grupo Boluda.










