Las navieras han decidido no esperar por los tiempos ni las inercias de la administración pública en Canarias. Ante la recurrente parálisis burocrática y la incapacidad de la gestión portuaria para coordinar de forma ágil el tráfico pesado en las zonas de servicio insulares, el grupo Boluda Shipping ha optado por tomar la iniciativa de manera drástica. La multinacional marítima ha sacado la chequera para poner sobre la mesa una inyección inversora superior a los 40 millones de euros, destinada íntegramente a la modernización de su terminal BMT en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. La pieza central de este despliegue económico es una plataforma digital móvil concebida como punta de lanza tecnológica para desatascar los accesos al recinto y evitar el estrangulamiento de la cadena logística.
El movimiento estratégico responde a la necesidad imperiosa de frenar los cuellos de botella que sufren las infraestructuras terrestres cada vez que atraca un gran portacontenedores de última generación. La operativa diaria de los denominados Ultra Large Container Vessels (ULCV) somete a los muelles a picos de actividad extremos, concentrando en franjas horarias muy reducidas el movimiento de cientos de camiones que buscan entregar o retirar mercancía. Desarrollada en alianza con el especialista en automatización industrial y portuaria TMEIC, la herramienta bautizada como Pulse Mobile permite desplazar la verificación operativa al espacio digital previo, obligando a que la gestión de datos se resuelva antes de que los vehículos pesados lleguen físicamente a las inmediaciones de la terminal.
La operativa de esta plataforma abarca todo el flujo de trabajo logístico desde el mismo instante en que las empresas de transporte reciben una orden de carga o descarga. A través de la aplicación móvil, los transportistas completan la validación de la información operativa, la gestión de permisos y la resolución de posibles incidencias antes de poner en marcha el vehículo. Los cálculos que maneja la compañía apuntan a que este filtro previo permitirá neutralizar hasta el 80 % de los problemas de documentación e incidencias de acceso en etapas tempranas, evitando que los camiones queden varados en las puertas del muelle bloqueando la circulación e incrementando los costes operativos de las empresas de transporte.
Plataforma
Una vez consolidada y validada la experiencia piloto en las instalaciones de BMT Tenerife, la hoja de ruta de Boluda Shipping contempla extender este sistema de control de accesos al conjunto de sus nueve terminales marítimas. De este modo, la tecnología se desplegará progresivamente en las otras cuatro instalaciones que el grupo explota en el archipiélago canario y en las cuatro restantes situadas en la Península Ibérica. La plataforma funcionará completamente integrada con los sistemas operativos de terminal (Terminal Operating System, TOS) y con las plataformas de la comunidad portuaria (Port Community System, PCS), lo que permitirá suprimir definitivamente el uso de documentación física en papel, mejorar la trazabilidad del transporte y disponer de un registro digitalizado e inalterable en tiempo real de cada transacción.
Las declaraciones de los principales directivos involucrados en el proyecto evidencian la brecha de velocidad que separa la iniciativa privada de la gestión institucional en las islas. El consejero delegado de BMT, Gonzalo Calero Gómez, ha definido la inversión como una pieza estructural en la transición hacia recintos hiperconectados y orientados a la eficiencia del usuario final. Por su parte, el director general de TMEIC, Francisco Grau, situó el acuerdo en el contexto de un punto de inflexión global donde la transformación digital y el uso intensivo del dato definen la supervivencia competitiva de los nodos marítimos internacionales.
El despliegue tecnológico en la terminal tinerfeña deja al descubierto las vergüenzas de la planificación pública en el archipiélago. Mientras los operadores privados se ven forzados a financiar con decenas de millones de euros herramientas algorítmicas para parchear el caos circulatorio en los accesos y absorber la presión de los picos de demanda, la política portuaria autonómica continúa atascada en la lentitud administrativa y la falta de una visión integral del transporte. En un escenario marítimo hipercompetitivo, la distancia entre un puerto eficiente y un recinto saturado la marcan las empresas dispuestas a invertir donde la burocracia insular no sabe llegar.










