
El Puerto de Las Palmas se mantiene en estado de alerta técnica ante la inminente llegada del MV Hondius. Las empresas consignatarias y de servicios portuarios de la capital grancanaria monitorizan la compleja operación de evacuación que el servicio de rescate aéreo de Luxemburgo, Air Rescue, ha iniciado en Cabo Verde. El despliegue de un avión Challenger 605 para repatriar a dos pacientes infectados por hantavirus marca el inicio de un proceso de vaciado del buque antes de que este enfile su rumbo hacia los muelles de La Luz.
La logística portuaria local se prepara para un escenario de alta especialización biológica. El uso de equipos de protección Tyvek, mascarillas FFP3 y protocolos de desinfección de estándares máximos por parte de los equipos médicos europeos prefigura las exigencias que recaerán sobre las empresas de mantenimiento y limpieza industrial en Las Palmas. La falta de servicios de ambulancia aérea y helicópteros en la ciudad de Praia ha obligado a una coordinación extrema que las operadoras locales observan para replicar los perímetros de seguridad una vez el crucero atraque en Gran Canaria.
La operatividad del puerto dependerá de los resultados de las pruebas de laboratorio que se realizan actualmente a bordo. Oceanwide Expeditions, la compañía naviera, ha confirmado que el ambiente entre los 150 pasajeros es de calma, pero la confirmación de la cepa andina del virus —capaz de transmitirse de persona a persona— obliga a los operadores económicos a extremar las precauciones. Las empresas de suministros y avituallamiento esperan directrices para el manejo de residuos y el contacto con la tripulación, compuesta por 61 personas que deberán pasar controles médicos adicionales antes de permitir cualquier maniobra comercial en muelle.
Los puertos de Canarias se postulan sin más remedio como el destino final para el desembarco seguro y la repatriación del resto del pasaje europeo. Las autoridades sanitarias internacionales y la OMS dirigen una investigación epidemiológica que apunta a un contagio inicial en la Patagonia argentina, minimizando el riesgo de un brote descontrolado en aguas canarias. Aun así, el sector portuario se prepara para ejecutar una operación logística humanitaria sin precedentes, donde la eficacia de los protocolos de aislamiento determinará la rapidez con la que los puertos recupere su actividad habitual sin comprometer la seguridad sanitaria de los trabajadores de tierra.










