
Desde los taxistas de los puertos que atienden a cruceristas a provisionistas de reparaciones navales que ya llegan a islas como Lanzarote. La estabilidad del negocio logístico y portuario en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife afronta un periodo de incertidumbre tras la insolvencia de uno de los actores históricos del sector en Canarias. El problema en las islas es mayor porque en el archipiélago las operaciones están en manos de comerciales y medianeros que no tienen capacidad de poder real.
El Juzgado Mercantil número 12 de Barcelona ha declarado el concurso voluntario de acreedores de Transcoma Global Logistics. La firma transitaria arrastra un pasivo financiero estimado en hasta 50 millones de euros, una cifra que ha encendido las alarmas en los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife debido al impacto directo que el colapso de la matriz puede ejercer sobre su filial clave en las islas, la consignataria Hamilton y Cía.
El procedimiento concursal golpea el núcleo operativo de Transcoma Grupo Empresarial, una corporación con una trayectoria bicentenaria que inició sus operaciones en el año 1810 bajo la denominación original de Ripol y Cía. El conglomerado, que da servicio a una cartera de 36.000 clientes a nivel global, gestiona una red internacional compuesta por 34 oficinas distribuidas en puntos estratégicos de todo el mundo. La estructura del grupo empresarial se sustenta en la propiedad de diversas marcas especializadas en los sectores del transporte aéreo, marítimo y terrestre de mercancías, entre las que figuran marcas como SilverTrans, Mermaid, Medatlantic y la propia Hamilton y Cía.
El peso de los servicios especializados
La caída en desgracia de Transcoma Global Logistics corta el flujo de una maquinaria logística de alta especialización técnica. La transitaria, cuya sede central se ubica en la capital catalana, operaba mediante delegaciones propias en los nodos industriales y de carga de Canarias, Madrid, Bilbao y Valencia, además de contar con una estructura de operaciones en Milán. Su actividad abarcaba desde la gestión aduanera integral y el almacenamiento de mercancías hasta departamentos específicos para la ejecución de proyectos de ingeniería logística de gran envergadura.
El holding empresarial barcelonés aglutina un ecosistema de más de una decena de firmas filiales que operan de forma diversificada en el almacenaje de mercancías, la gestión de agencias de aduanas, la prestación de servicios técnicos para el sector energético y la asistencia especializada a astilleros. La estructura corporativa del grupo experimentó un vuelco estratégico en agosto de 2024, fecha en la que Alfonso Cordero, hasta entonces consejero delegado de la organización, adquirió el 100% del capital social de la compañía a la familia Cryns, asumiendo el control total de la gestión.
La dirección de la matriz busca aislar el impacto de la quiebra de la filial transitaria y asegura que la situación de Transcoma Global Logistics no compromete la evolución financiera del holding ni altera sus planes de expansión a largo plazo. Fuentes de la dirección sostienen que esta reestructuración forzosa aportará un mayor foco operativo y eficiencia, estableciendo una base financiera más sólida para afrontar las siguientes etapas del plan de negocio general. El propio Alfonso Cordero ha manifestado que la viabilidad de las empresas familiares exige la adopta de decisiones complejas orientadas a la continuidad del proyecto empresarial, justificando el cierre de la transitaria como una medida de protección para el futuro global del grupo y sus recursos humanos.
Tensiones en la cadena de suministro
La entrada en fase concursal de esta infraestructura de transporte genera preocupación inmediata en la comunidad portuaria de Canarias. La posición de Hamilton y Cía. como una de las consignatarias y agencias de aduanas de referencia en los muelles de las islas la convierte en una pieza sensible dentro del engranaje del comercio exterior del archipiélago. Las empresas del sector marítimo y los operadores de terminales observan con cautela la evolución de la administración concursal en Barcelona, ante el temor de que las tensiones de liquidez de la matriz de Transcoma terminen drenando los recursos o condicionando la viabilidad y las líneas de crédito de sus filiales más rentables y operativas en los puertos canarios.










