Senegal prepara una de las licitaciones energéticas más ambiciosas de África Occidental. El Gobierno senegalés pondrá a disposición de inversores nacionales e internacionales hasta 109 bloques hidrocarburíferos de los 113 identificados en sus aguas territoriales y cuencas sedimentarias. La decisión, confirmada por el ministro de Energía y Petróleo, El Hadji Abdourahmane Diouf, busca capitalizar los descubrimientos marinos de la última década y acelerar la transformación económica de la nación africana, informa Europa Press.
El anuncio refleja el reducido grado de adjudicación previa del mapa petrolero senegalés. En la actualidad, solo cuatro bloques de exploración y producción se encuentran bajo contrato vigente. El movimiento estratégico liderado por el Gabinete del presidente Bassirou Diomaye Faye no persigue únicamente la atracción de divisas e inversión extranjera directa, sino articular una política de desarrollo de contenido local destinada a consolidar un entramado corporativo doméstico en la cadena de valor de los hidrocarburos.
Del descubrimiento a la producción en aguas profundas
La apertura de esta ronda de licitaciones se produce en un momento de inflexión para la industria energética del país. Tras años de prospecciones en el margen atlántico, Senegal ingresó de forma efectiva en el club de productores petroleros en junio de 2024 con el inicio de las operaciones en el yacimiento marino de Sangomar, desarrollado por la australiana Woodside Energy en alianza con la petrolera estatal Petrosen.
La primera fase de Sangomar, articulada mediante una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) situada en aguas profundas, cuenta con una capacidad nominal de procesamiento de 100.000 barriles diarios. El arranque del yacimiento no solo alteró la balanza fiscal del país, sino que impulsó el producto interior bruto senegalés a tasas de crecimiento sin precedentes en la región.
El eje del gas natural licuado en la frontera con Mauritania
Al desarrollo de crudo se sumó el despegue de la infraestructura gasista transfronteriza. Un año después del hito de Sangomar, el gigante británico BP ejecutó el primer embarque de exportación de gas natural licuado (GNL) desde la Fase 1 del proyecto Greater Tortue Ahmeyim (GTA), localizado en la delimitación marítima entre Senegal y Mauritania.
El proyecto GTA está diseñado para generar una producción media de 2,3 millones de toneladas anuales de GNL durante un horizonte operativo estimado superior a las dos décadas. La infraestructura flotante de licuación permite canalizar el recurso hacia los mercados europeos y asiáticos, al tiempo que reserva cuotas de gas para la generación eléctrica doméstica y el consumo industrial en Dakar y Saint-Louis.
Competencia por el capital en el margen atlántico africano
La puesta en el mercado de 109 bloques obligará a Senegal a competir por el capital global en un entorno de estricta disciplina financiera entre las grandes petroleras internacionales. La proximidad de Senegal con las rutas atlánticas y las infraestructuras logísticas en desarrollo en el Puerto Autónomo de Dakar y recintos como Santa Cruz de Tenerife posicionan al país como un polo de atracción para exploradores independientes y mayoristas del sector.El éxito de la convocatoria dependerá de la estabilidad del marco regulatorio, las condiciones fiscales ofertadas en los contratos de reparto de producción y la capacidad de las autoridades para equilibrar las exigencias de participación local con la alta intensidad de capital que requiere la exploración en aguas profundas y ultraprofundas.










