
Nada en la alta reestructuración corporativa ocurre por accidente. La crisis que hoy sacude al histórico grupo logístico barcelonés se venía orquestando desde noviembre de 2023. En un movimiento de manual, Transcoma Grupo Empresarial —el holding bajo el control absoluto de la empresaria Beatriz Cryns y la gestión de Ildefonso Cordero— inició la absorción de filiales clave. La maniobra buscaba concentrar el músculo operativo de un entramado que llegó a facturar 163 millones de euros y a mover activos por 92 millones, preparando el terreno para aislar las pérdidas operativas del núcleo rentable. En Canarias tiene su impacto en Hamilton y Cía que está intentando quitarse de encima contrarreloj en negocio de la terminal de reparaciones navales en un acuerdo de venta de esa concesión al grupo griego Laskadiris.
Sacrificio
Ante un agujero financiero alimentado por un pasivo bancario de 25 millones de euros y unas pérdidas acumuladas de 3,7 millones en los últimos ejercicios, la cúpula movió sus fichas sobre el peón más expuesto. En diciembre de 2025 se renovó la cúpula ejecutiva de Transcoma Global Logistics S.A. para proyectar tranquilidad al mercado, mientras que en enero de 2026 se trajo a la auditora GNL Russell Bedford. La jugada maestra se escenificó en mayo de 2026 con una ampliación de capital del 1.064,63%, inyectando 2,58 millones de euros para elevar el capital a 2,83 millones. Una sobrealimentación de libro para maquillar el balance justo antes de soltar la carga.
Descarte
El 30 de junio de 2026, cumplido el trámite de la ampliación y consumada la asfixia del circulante, la dirección soltó el lastre: presentó el concurso voluntario de acreedores de la filial logística en el Juzgado Mercantil número 12 de Barcelona. Con los 60 millones de euros en deudores comerciales atenazados por la crisis, el concurso de la división de carga sirvió como cortafuegos legal para encajar el golpe financiero en una entidad delimitada, protegiendo al resto de la estructura frente a las garras de los acreedores.
Aislamiento
Pero el verdadero jaque maquiavélico se ejecutó con precisión quirúrgica apenas tres semanas después. El 22 de julio de 2026, mientras el juzgado apenas procesaba la insolvencia de la filial, el Boletín Oficial del Registro Mercantil publicaba una batería masiva de nombramientos. La matriz blindó simultáneamente más de una docena de sociedades del grupo —como TCT, Silvertrans, Transcoma Cruise o Nautek Forwarding— nombrando como apoderados fuertemente vinculados a Juan Serret Huarte y Francesc Lucena Villoslada. Una maniobra relámpago para asegurar el control de la consignación de buques, el negocio transitorio y las patrimoniales inmobiliarias Damacor, dejando la cáscara del problema en el juzgado mientras el verdadero negocio sigue intacto.










