
El mercado de combustibles marinos ha entrado en una fase de volatilidad extrema. El contrato ICE Brent para el mes más próximo ha escalado hasta los 106,89 dólares por barril, impulsado por el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán y el consiguiente bloqueo estadounidense. Esta asfixia logística en el Golfo Pérsico ha reverberado instantáneamente en las terminales del Atlántico y el Mediterráneo, donde los precios de los combustibles convencionales han iniciado una carrera alcista que amenaza con lastrar los márgenes de las flotas comerciales.
Para los armadores que operan en la ruta atlántica, el escenario actual exige una planificación quirúrgica. Con el Brent instalado por encima de la barrera psicológica de los 100 dólares y una escasez física de producto en los muelles, el ahorro de combustible y la optimización de las rutas se convierten en imperativos de supervivencia. La actualización de este 12 de mayo confirma que el búnker ya no es solo una mercancía, sino un activo estratégico condicionado por los tambores de guerra en Oriente Medio.
En los puertos del Estrecho de Gibraltar y las Islas Canarias, la situación operativa es crítica. La disponibilidad de combustible para entrega inmediata es prácticamente inexistente. Según informes de inteligencia de mercado de ENGINE, los compradores se enfrentan a plazos de consulta de entre siete y diez días para garantizar el suministro. En Gibraltar, los retrasos en las entregas ya alcanzan las 12 horas, una ineficiencia que tensiona el flujo en uno de los corredores marítimos más transitados del mundo.
La jornada ha dejado movimientos erráticos en las cotizaciones locales. El precio del VLSFO (fuelóleo de bajo contenido en azufre) ha subido 12 dólares por tonelada en Gibraltar, mientras que en la vecina Algeciras se ha registrado una caída inusual de 33 dólares. Este ajuste ha evaporado la prima histórica del puerto español sobre la Roca, reduciéndola a apenas 3 dólares por tonelada métrica. Por el contrario, el diferencial en el LSMGO (gasóleo marino) se ha ampliado a favor de Algeciras, que ofrece hoy un descuento de 45 dólares frente a Gibraltar, atrayendo la demanda de aquellos buques con flexibilidad de escala.
Más al sur, en el eje africano, el puerto de Durban (Sudáfrica) lidera las subidas del día. El VLSFO ha repuntado 34 dólares y el LSMGO se ha disparado 468 dólares por tonelada, reflejando la vulnerabilidad de las rutas de circunvalación africanas ante la inestabilidad de los pasos estratégicos del norte. En Europa, Rotterdam sigue la estela alcista con incrementos de 41 dólares en el fuelóleo pesado, consolidando una tendencia de encarecimiento que no muestra signos de agotamiento.
La geopolítica como factor de coste
La presión sobre el crudo responde a factores puramente geopolíticos. Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sugiriendo que el alto el fuego con Teherán «pende de un hilo», han generado una ola de pánico en los parqués. Daniel Hynes, estratega sénior de ANZ, advierte que el flujo de embarcaciones por Ormuz es solo una fracción del tráfico habitual, lo que restringe el suministro global en el futuro previsible. Las advertencias de Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento iraní, sobre una respuesta «bien merecida» a las agresiones de Washington, solo añaden leña a un mercado ya sobrecalentado.
El único atisbo de alivio reside en la diplomacia de alto nivel. La próxima reunión entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín, ha frenado ligeramente la escalada de los futuros. Los analistas de ING Bank sugieren que China podría utilizar su influencia sobre Irán para acercarlo a un acuerdo de paz, una esperanza que actúa como el único contrapeso bajista frente a la realidad del bloqueo militar.










