
El gigante portuario del Magreb busca desesperadamente una salida al cuello de botella que amenaza su competitividad económica. El anuncio de la llegada inminente de un primer lote de 10 grúas pórtico eléctricas sobre neumáticos (RTG) —de un pedido total de 50 unidades encargadas a la firma china Genma Solutions— destapa la urgencia por revertir los pésimos datos de eficiencia que arrastra el histórico motor comercial del país.
Mientras el exitoso complejo de Tánger Med vuela en solitario tras rozar los 11,1 millones de TEU en 2025 y consolidarse como el líder indiscutible del continente africano (6.º a nivel mundial en el último indicador del Banco Mundial), la realidad en el sur de Marruecos es radicalmente opuesta. El Puerto de Casablanca se encuentra sumido en una profunda crisis operativa que lo ha empujado a la zona roja de la clasificación internacional de contenedores (puesto 41.º de África y 365.º del mundo en el índice de eficiencia), lo que ha obligado a las autoridades a mover ficha antes de que el descontento de la estiba paralice la economía nacional.
El despliegue de este equipamiento pesado irá destinado de forma inmediata a la Terminal 3 del puerto de Casablanca (TC3PC). Esta instalación ha sufrido una persistente congestión logística en los últimos meses que ha disparado los tiempos de espera de los portacontenedores en las líneas de fondeo y ha bloqueado la recogida terrestre de mercancías. La tensión en los muelles alcanzó su punto álgido a finales de mayo, cuando los principales sindicatos y actores del sector portuario amenazaron con una huelga general programada para el 1 de junio, una medida de presión extrema que finalmente fue suspendida in extremis ante las promesas de modernización del operador nacional Marsa Maroc.
Como medida de contingencia inmediata para agilizar el procesamiento de carga, las autoridades ya han decretado la activación de turnos de trabajo continuos las 24 horas del día en las funciones más estratégicas del puerto. No obstante, el sector empresarial asume que la verdadera solución pasa por la renovación técnica de las campas de contenedores que se iniciará a principios de julio con el desembarco de las primeras grúas asiáticas.
La ambiciosa estrategia de rearme industrial no se detiene en las terminales maduras. El grueso del pedido a Genma Solutions servirá para armar los muelles del futuro puerto de Nador West Med, ubicado estratégicamente en el Mediterráneo Occidental. La puesta en marcha de este megaproyecto está prevista para 2027, y las nuevas grúas RTG sobre raíles serán las encargadas de preparar el complejo portuario para su inauguración, con el firme objetivo de replicar el modelo de éxito aduanero y de transbordo rápido que ya opera en el estrecho.
Esta hoja de ruta está perfectamente alineada con la ambiciosa Estrategia Portuaria Nacional 2030 diseñada por el reino alauí. Marruecos cerró el año 2025 con una capacidad portuaria instalada de 300 millones de toneladas y un tráfico real de carga de 261 millones de toneladas. La meta para el final de la década es monumental: elevar la capacidad del país hasta los 390 millones de toneladas y estirar el tráfico anual por encima de los 300 millones de toneladas.
Marruecos ha entendido que el dominio marítimo no solo se gana construyendo muelles faraónicos, sino arañando minutos al cronómetro en el despacho de cada contenedor. El Puerto de Casablanca afronta su última oportunidad para salir del vagón de cola logístico y demostrar que puede seguir el ritmo de eficiencia que el mercado global exige.










