
Y vino a decir Churchill: «Solo me creo las estadísticas que me favorecen». La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha consolidado una trayectoria de crecimiento sostenido al cierre del primer cuatrimestre ampliado del año. Los registros estadísticos oficiales correspondientes al periodo enero-mayo sitúan el tráfico global consolidado de la red portuaria en 14.870.306 toneladas. El balance representa un incremento interanual del 1,95% en comparación con el mismo ciclo del ejercicio previo, consolidando una ganancia neta de 284.072 toneladas para el sistema logístico portuario.
La presidenta de la institución grancanaria, Beatriz Calzada, ha puesto el foco en una anomalía logística vinculada a una gabarra de un solo eje que opera habitualmente entre las islas. El buque cisterna realiza los procesos de carga de combustible en los depósitos de Las Palmas, pero ejecuta el suministro efectivo a los clientes en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Capitanía Marítima de Las Palmas veta la operación de esta unidad en sus aguas por deficiencias de seguridad estructural al carecer de doble eje, mientras que la Capitanía Marítima de la provincia occidental sí autoriza la maniobra de entrega en sus muelles.
Esta discrepancia regulatoria desvía los flujos contables en favor de la provincia vecina. «Si la carga de esa gabarra se contabilizara en nuestras estadísticas, incrementaríamos el suministro en 131.311 toneladas, lo que supondría un aumento del 12,16% en nuestros balances», argumentó Calzada. El estudio de la APLP revela que en el ejercicio anterior un total de 255.477 toneladas de combustible abandonaron los muelles orientales para ser distribuidas por diferentes operadoras en Tenerife, computando a efectos fiscales y de tráfico en las estadísticas occidentales. Si dicho volumen se hubiese retenido contablemente, la provincia oriental habría cerrado el ciclo previo con 2.858.580 toneladas suministradas en su balance de economía azul.
A pesar de las tensiones en el segmento del fueloil, los indicadores logísticos de contenedores e industria pesquera reflejan un dinamismo robusto. El movimiento de contenedores creció un 3,96% hasta alcanzar las 620.622 unidades de TEU. De forma paralela, el sector del frío experimentó una expansión extraordinaria: las descargas de pesca congelada escalaron un 59,50% interanual a nivel general, sumando 154.591 toneladas. El tráfico logístico de carga rodada (Ro-Ro) también mantuvo su signo positivo, anotando un avance del 6,65% en volumen neto para situarse en 2.473.404 toneladas, blindando la posición del puerto como el principal hub de trasbordo del Atlántico medio.










