
Boluda Maritime Terminals (BMT) ha completado una de las mayores operaciones de reposicionamiento de activos portuarios del año en el mercado español. La pontona holandesa Wagenborg Barge 11 atracó en el puerto de Santa Cruz de Tenerife con las dos últimas grúas de contenedores del tipo Ship-to-Shore (STS) Super Post-Panamax procedentes del puerto de Tarragona. El movimiento, ejecutado bajo la coordinación del remolcador oceánico VB Brent, responde al plan estratégico de la corporación para elevar su capacidad operativa en el hub de Canarias y desbloquear, mediante un efecto dominó, la eficiencia del transporte de mercancías en la vecina isla de La Palma.
La consignataria Miller y Cía, S.A., que forma parte de Boluda, asumió con éxito la coordinación logística y la asistencia en tierra del convoy marítimo que ha revolucionado la capacidad de carga de la terminal de Boluda Maritime Terminals (BMT) en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. La firma completó el pasado 19 de junio las complejas maniobras de recepción y estabilización de la pontona holandesa Wagenborg Barge 11 y del remolcador oceánico VB Brent, rompiendo con ello los cuellos de botella del transporte marítimo de contenedores en la provincia occidental mediante la importación de dos macrogrúas Ship-to-Shore (STS) del tipo Super Post-Panamax.
La dirección de Miller y Cía se encuentra ahora plenamente volcada en la ejecución de la segunda fase estratégica del proyecto: la compleja operativa de ingeniería para el desembarque y anclaje de las dos estructuras de 1.350 toneladas cada una sobre los raíles del muelle tinerfeño. La descarga de estos colosos de 70 metros de altura y 60 metros de alcance de pluma exige una sincronización matemática de los pesos y las mareas, un hito que permitirá renovar la maquinaria pesada del hub tinerfeño y activar un efecto dominó para enviar una de las grúas actuales al puerto de Santa Cruz de La Palma, transformando la operatividad logística de la isla bonita.
Boluda en 360º
El éxito del atraque inicial del convoy, que zarpó el 6 de junio de Tarragona y superó las inclemencias del viento gracias a su resistencia estructural, dependió de una sólida alianza público-privada en los muelles. Desde Miller y Cía han expresado su reconocimiento explícito a la Autoridad Portuaria y a la Corporación de Prácticos de Tenerife por la agilidad en la gestión del tráfico comercial, así como al Servicio de Remolcadores del puerto —que desplegó las unidades VB Canarias y VB Tenerife—, a la firma de servicios marítimos Amasur y al personal de la terminal de carga de Boluda por asegurar un proceso libre de incidencias en una de las operaciones portuarias más ambiciosas de la década en el archipiélago.







