
Parece mentira pero tener un aparato de funcionamiento 20 horas al día salva toda una cadena de producción. El Puerto de Granadilla ha vuelto a demostrar su papel determinante como enclave de auxilio técnico en las rutas transatlánticas. Lo que comenzó como un contratiempo meteorológico en alta mar para el buque M/V Mehiun, de Hapag Lloyd, ha terminado desencadenando un efecto dominó logístico que mantiene en vilo a los mercados de frutas de medio mundo, desde Róterdam hasta Toronto. ‘Recaló a la dársena sureña para someterse a trabajos de reparación de motor, en este caso de la mano de Tenerife Shipyards’, señala la Autoridad Portuaria de Tenerife.
El M/V Mehuin, que transportaba una carga crítica de aproximadamente 215 contenedores de uvas frescas procedentes de Sudáfrica, se vio obligado a desviar su ruta y recalar en Tenerife tras sufrir daños por condiciones meteorológicas severas. La necesidad de realizar reparaciones de emergencia en la isla obligó a las navieras a reestructurar por completo sus planes de transporte, transfiriendo la carga a otros buques como el MSC Verona y el MSC Taniapara intentar salvar la mercancía.
La carrera contra el reloj del frío
El riesgo fue máximo. Las uvas son un producto perecedero que, aunque resistente bajo atmósfera controlada, depende estrictamente de la integridad de la cadena de frío. Cada día que el buque permanece en Tenerife, el riesgo de deterioro aumenta. La firma internacional DP Survey Group activó un protocolo de vigilancia extrema: Peritos navales evaluaron in situ el estado de los contenedores refrigerados (reefers) mientras el buque es intervenido e inspectores en puertos de destino como Oslo, Bremen, Filadelfia y Sines están en alerta para realizar inspecciones de descarga inmediatas.
Los equipos de recuperación de carga ya han sido notificados para gestionar posibles reclamaciones si el retraso afecta a la calidad del producto sudafricano, que el pasado lunes ya estaba en el Canal de La Mancha. Este incidente subraya la importancia de las infraestructuras de reparación naval de Tenerife. Sin la capacidad de respuesta de los técnicos de reparaciones navales y la operativa de empresas de la isla, la pérdida de los 215 contenedores podría haber sido total.
Mientras los técnicos trabajaban en el casco y la maquinaria del Mehuin, la logística mundial mira hacia las Islas Canarias. Una vez más, la posición estratégica de Tenerife no solo sirve para el avituallamiento, sino como el punto crítico donde se decide si millones de dólares en exportaciones agrícolas llegan a las mesas de Europa y América o terminan en pérdidas millonarias.







